El Caos

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Reflexiones de la historia (III)

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“Hay una porción de gente, como el 30% o más, que tiene antigüedad y puesto en alguna empresa de raigambre, y por tanto, subvencionada de una u otra forma. Estas empresas son más abundantes de lo que se piensa y seguramente también gozan de sus ventajas. Gracias a sus sindicalistas influyentes y liberados, esta gene no ha abandonado del todo la dorada época en que los convenios eran cojonudos. “ 

“La época en que te daban una paga cuando cumplías X años en la empresa, y se salía a mediodía, y por la mañana se tomaba el cafelito y cuando era septiembre había una bolsa de estudios individual que sobraba para comprarles todo a los niños y alcanzaba para darte una comilona con puro y compazo. Naturalmente, el nuevo modelo de reaciones laborales intenta desalentarles, pero hace falta un terremoto para que se pongan nerviosos, y aún no estoy seguro que los terremotos sólo mueven las sillas de los eventuales. Saben que lo peor que puede pasarles es que los entierren en billetes a costa del sueldo de los jóvenes, y que así engordardos los manden a casa a darse vicios. “

“Esto es lo que se suele llamar más comunmente prejubilación. Mientras esperan que les llegue la edad o el turno, estos budas distraen sus ocho horas exactas diarias poniendo aspas en el calendario y en las casillas de la quiniela o la lotería. Cogen regularmente la gripe (quince días), la alergia primaveral (diez días), el resfriado veraniego (ocho días) y siempre se fracturan un hueso menor haciendo jogging el último día del verano (veinte días). Cada dos años se exirpan un quiste sebáceo (treinta días) y se rompen un hueso mayor esquiando (dos meses). Y como eso deja algún tiempo más de lo apetecible, no perdonan un puente”.

Lorenzo Silva,La flaqueza del bolchevique

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Reflexiones de la historia (II)

Escrito por josedaze

14/07/2007 a 7:43 am

Escrito en rarezas

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