Las niñas ya no quieren ser princesas…

Prepárense, siéntense en un sillón cómodo, más que nada para evitar caerse de bruces, y presten atención: los niños desean ser futbolistas cuando sean mayores. En su afán por buscar el reconocimiento social, el 16’5% optan por dar patadas a un balón, una profesión efímera y superficial pero que conlleva grandes pero dudosas alegrías: fama y dinero. No me lo invento, es el resultado de un estudio realizado por Adecco hace un mes (pdf).

Quiero pensar que tales respuestas provienen por la ingenuidad propia de un niño, de su inconsciencia generacional porque si con unos años más siguen pensando así, el mundo caerá en picado. El espectáculo y la farándula que envuelve al mundo del deporte, sobre todo en torno al que se considera el deporte rey, es verdaderamente atrayente. Todos lo sabemos. Que a uno le admiren es para algunos lo más importante en la vida, más que estar satisfecho con uno mismo por haber hecho un trabajo que aporta algún beneficio a la sociedad.

Huelga decir que la encuesta está realizada a niños pequeños. A edades precoces todavía no comprenden bien los oficios, por lo que modifican sus gustos rápidamente según los impulsos que reciben, fundamentalmente, de la televisión. Y también por la inquietud de algunos padres que van inculcando unos deleznables valores de éxito. Es como aquel manido chiste de “yo de mayor quiero ser millonario”. No se infunde que para alcanzar cualquier reto se requiere de esfuerzo y trabajo duro.

Por suerte, las niñas, que alcanzan su madurez antes que el otro sexo, parece tenerlo más claro. El ámbito de la enseñanza o sanitario les cautiva, lo que demuestra que buscan un trabajo donde realizarse como persona y donde el concepto de solidaridad y de ayuda al prójimo venga aparejado.

Las sorprendentes respuestas responden al desconcierto de los pequeños. De hecho, para el psicólogo Luciano Montero ésta no es una situación alarmante:

“Preguntar a un niño de 3 años qué quiere ser de mayor, es como abrir una caja de sorpresas: podemos escuchar las respuestas más desconcertantes. Aunque quizás nuestras preguntas dejan también bastante que desear. Podríamos ser más precisos, por ejemplo: “¿En qué te gustaría trabajar de mayor?” Porque eso de «qué te gustaría ser» es muy relativo. Y es que ser… ser… Más de un adulto contestaría que Brad Pitt o Anna Kournikova.”

Otra de las conclusiones que se pueden obtener de este estudio es la brecha generacional existente en las mujeres. Las niñas de hoy en día ya no quieren ser amas de casa. Ahora apuestan por dedicarse a la enseñanza, a la atención al público o a la sanidad. Una de las cosas que más llama la atención es que algunos niños creen necesario el enchufe, ‘pelotear’ al jefe son caminos para obtener el éxito profesional. ¿Ésta es la cultura que estamos fomentando?

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2 thoughts on “Las niñas ya no quieren ser princesas…

  1. Maripuchi dice:

    Yo quería ser médico. (Y tengo 34)… Hace muchos muchísimos años que las mujeres no ambicionamos ser amas de casa.
    Por otro lado, los niños de mi generación querían también ser futbolistas o astronautas … No veo que la cosa haya cambiado mucho, la verdad…

  2. Fernando dice:

    Yo veo en estos resultados algo que venimos constatando en la realidad que nos presentan tanto instituciones como medios de comunicación, y es el HECHO de que el modo mas rápido y reconocido de tener éxito en la vida es ser famoso, famosillo o famosete.

    Al tiempo que los médicos, abogados, periodistas y demás profesiones “estimables” solo salen prácticamente en las páginas de sucesos, los famosillos por: pegar patadas a un balón, enseñar las tetas o contar intimidades; consiguen relevancia en las páginas de los tabloides, en las horas de mayor audiencia de Radio y TV, y todos se vanaglorian del PASTÓN que ganan.

    A eso le sumas la profusión de loterías que surgen cada día, la precariedad de los jóvenes, el difícil acceso a la vivienda y la amenazante economía, lo que obtienes es un ansia de escapar de la triste realidad para sumirse en la maravillosa vida de anuncio que disfrutan estos personajes, mimados por todos, denostados por unos pocos, pero adornados de todos los bienes materiales tan publicitados por la sociedad de consumo.

    ¿Los valores? ¿que es eso? ¿eso que causa problemas? ¿defender la opinión propia?. Naaaahhhhh, es mejor unirse a la masa, pensar en grupo, comprar en el Corte Inglés, malcomer en un Fast Food y ver “El Tomate” para pasar un buen rato.

    Triste realidad, triste sociedad.

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