Twitter, ¿una aplicación sin futuro?

Twitter se ha convertido en el ‘juguete’ de moda, una herramienta de fácil uso que, quizá por esta razón, está resultando muy popular entre los usuarios. La nano-publicación, como han venido a acuñar, dificulta los pocesos conversacioales, salvado en muchos casos con short-posts de corta mecha pero larga trayectoria. Básicamente, sirve para dar respuesta a la pregunta “¿Qué estás haciendo?”.

Sin embargo, ha contribuido al asentamiento de las redes sociales. De hecho, fue utilizado por muchos de sus usuarios para informar sobre los incendios de California pero da la sensación que no hay nada más que aprender. ¿Qué se puede aprender de todo esto? ¿Se generan conversaciones o se ‘virtualizan’ a los ‘twitteros’?

El pasado Evento Blog España puso de relieve su importancia como canal para las coberturas en directo. El cofundador de la aplicación, Biz Stone, fue entrevistado por Rosa durante el evento, donde dejó patente que es una nueva “forma de comunicación que conecta la mensajería instantánea, los SMS e Internet pero al mismo tiempo es muy sencillo”.

Para uno de los usuarios más activos de Twitter, Enrique Dans, si no lo estropean de alguna manera en la ejecución, “el servicio no sólo está aquí para quedarse, sino que además se popularizará seguramente muchísimo”. En uno de los recientes artículos expone algunos errores conceptuales que ha tejido a lo largo de su utilzación:

  1. Esta es obvia, pero curiosa y generalizada: Twitter no te obliga a contar todo lo que haces. La sensación de “agobio” que revela el comentario me resulta muy extraña… ¿es que por instalarte Twitter tienes que firmar algún tipo de contrato? ¿Te amenazan si no actualizas cada diez minutos? No, en absoluto. Cada uno actualiza lo que quiere, puede y le da buenamente la gana. Si quieres contar trivialidades, las cuentas. Si no, las omites. Si vas a engañar a tu pareja, no tienes por qué contarlo (es más, seguramente no debas hacerlo). Si no quieres actualizar en diez días, no te cancelan nada, ni cae un rayo del cielo y te fulmina, ni te condenan al fuego eterno del Averno. No passsa nada.
  2. No tienes por qué compartir nada con el mundo. Puedes perfectamente escoger la opción “Protect my updates”, y lo que escribas no será leído más que por aquellos que tú voluntariamente aceptes y decidas tener como friends o como followers. Tranquilo, el mundo no se enterará de si te estás depilando el entrecejo, sólo tus amigos de verdad. Si quieres contárselo, claro (la versión telepática de Twitter está en beta todavía)
  3. No es como la mensajería instantánea. Es menos esclavo. En lugar de plantear una conversación, lanzas un mensaje corto, y los que te siguen ya saben donde estás y a qué andas. Mucho más funcional (y obviamente para cosas completamente diferentes, ¿para qué plantear sustituciones?)
  4. No tienes porqué compartir la información con quien no quieras. Puedes perfectamente decidir a quién aceptas y no aceptas como follower o como friend. Si quieres usar Twitter para invitar a tus amigos a una copa en el bar de la esquina, tranquilo… no aparecerán cien mil gorrones. De hecho, puedes incluso usarlo para comunicaciones privadas: si quieres enviar un update, pero sólo a una persona, puedes hacerlo, y será como si le enviases un e-mail (pero cortito, 144 caracteres, muy bueno para aquellos con tendencia a la verborrea). Está en la opción Direct Messages.
  5. ¿Modelo de negocio? Lo han dicho muy clarito: servicios extendidos. La funcionalidad básica, la que tenemos hoy, siempre gratis. Lo que quieran inventarse una vez que el tema haya ganado en popularidad y funcione, sea con vertiente comercial, en forma de versiones restringidas, con funcionalidades de luxe, con pasarela de pagos, con camarita o como buenamente quieran, seguramente serán premium y habrá que pagar por ellas.
  6. No te ataca durante todo el día (si no quieres, claro). Si dispones en tus preferencias que quieres que las actualizaciones te lleguen al teléfono móvil, estarás todo el día dando saltos y, si lo pones en vibración, hasta puede que te sirva como juguete sexual. Pero no es necesario que lo hagas así. Yo, por ejemplo, sólo veo las actualizaciones cuando yo quiero, cuando cargo mi Twitter desde un ordenador o desde la BlackBerry. Uso el teléfono para enviar mis actualizaciones (por supuesto no mediante SMS, teniendo un BlackBerry que navega con tarifa plana, sería absurdo gastar dinero) , pero paso de que me sature la bandeja de entrada o me distraiga a todas horas.
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One thought on “Twitter, ¿una aplicación sin futuro?

  1. anoten mi msn porfaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

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