Ella llevaba un vestido claro, amplio y fino, y una chaqueta de color gris azulado, una ropa casi idéntica a la que vestía en las fotos de 1966.
-Tú eres el problema -dijo ella -Perdóname pero antes me cogiste completamente desprevenida. Ahora me siento fatal, no puedo dormir.
-¿Por qué te sientes mal?
-¿No lo entiendes?
Él negó con la cabeza
-¿Te lo puedo contar sin que te rías de mí?
-Prometo no reírme.
-Cuando te seduje este invierno no se trataba más que de un acto impulsivo de locura. Quería divertirme. Nada más. Aquella primera noche sólo tenía ganas de marcha, y ninguna intención de iniciar una relación más duradera contigo. Luego se convirtió en otra cosa. Quiero que sepas que las semanas en las que fuiste mi occasional lover fueron algunas de las mejores de mi vida.
-Yo también lo pasé muy bien.
-Durante todo este tiempo te he mentido y me he estado mintiendo a mí misma. En el terreno sentimental nunca he sido demasiado desinhibida. He tenido cinco o seis parejas a lo largo de mi vida. La primera vez tenía veintiún años. Luego, con veinticinco, conocí a mi marido, que resultó ser un hijo de puta. Y, después, en unas cuantas ocasiones, estuve con tres hombres distintos, a los cuáles conocí con un par de años de intervalo. Pero tú me has sacado algo que yo llevaba dentro. Y siempre quería más. Será porque contigo todo resulta muy fácil y no había ni compromisos de ningún tipo.
Stieg Larsson, Los hombres que no amaban a las mujeres
Me siento algo identificada…
Espero que sea por el último párrafo…
Saludicos desde Madrid.
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