Recuerdos del pasado a través de la música

Deep Purple, Rainbow, Kiss o Led Zeppelin. Pioneros o instigadores de una música, el hard rock y el heavy metal, que ataca directamente y con rabia a los sentimientos y a los bajos instintos como ninguna otra. Estridente y agresiva, regala energía a borbotones a los oídos.
En casa, aunque han cambiado las cosas conforme han pasado los años, se escuchaba Status Quo o Queen constantemente. En la radio del coche, cuando todavía no tenía uso de razón, vibraba con los riff de guitarra de Brian May. Algo cambió en mi vida, en mi interior. A través de un tuit de Fernando Checa pude disfrutar de un documental dirigido por Dick Carruthers que, pese a ser del año 2006, cuenta la esencia e inicio del heavy metal.
Y volví a recordar las razones que me hacían, inconscientemente, estar atraído por las seis cuerdas, por esa velocidad, por las hermosas melodías, por las estremecedoras baladas.
“Guitarras duras y atrevidas”, dice alguien en el vídeo. “No es un género, es un estilo de vida, una cultura”, dice otro. Al fin y al cabo, una actitud, una música “para gente que se siente incomprendida por lo que escuchan los demás. Es una música honesta”, como apunta otro.
En el documental aparecen varios músicos y artistas cuya trayectoria he seguido durante toda mi vida. Así, el cantante Twisted Sister, Dee Snider, dice: “Nunca pensé que el heavy metal fuera una reacción al ‘flower power’ y los hippies pero hay algo en esto”. Por su parte, el guitarrista Bruce Kulick, de Kiss, se muestra seguidor de Gran Funk Rail Road, uno de los primeros trios con sonido rompedor y, por si nadie lo sabía, el grupo preferido de Homer Simpson, y de quien dice nació de la herencia de Cream.
Y es que los 70, para mí, fue el mejor período de la historia de la música contemporánea, un momento que “abría la mente a cosas nuevas”, según relata el guitarrista de una de las bandas clásicas Thin Lizzy, John Sykes. Es así. Jimi Hendrix abrió la puerta a una “música mucho más agresiva”, señala Neil Murray, bajista de Black Sabbath, posiblemente, el primer grupo de heavy metal en sus justos términos.
“Supongo que, de algún modo, lo engendramos [un sonido más duro] con parte de lo que hicimos y creo que la generación siguiente de músicos recogieron la parte más dura de lo que hicimos”, reconoce el batería de Deep Purple, Ian Paice.

Deep Purple, Rainbow, Kiss o Led Zeppelin. Pioneros o instigadores de una música, el hard rock y el heavy metal, que ataca directamente y con rabia a los sentimientos y a los bajos instintos como ninguna otra. Estridente y agresiva, regala energía a borbotones a los oídos.

En casa, aunque han cambiado las cosas conforme han pasado los años, se escuchaba Status Quo o Queen constantemente. En la radio del coche, cuando todavía no tenía uso de razón, vibraba con los riff de guitarra de Brian May. Algo cambió en mi vida, en mi interior. Mis gustos musicales, sí, son, a veces, algo extraños. Voy del blues al rock pasando por el hard rock para acabar en el heavy metal sin descartar, eso sí, el pop-rock de algunos artistas.

A través de un tuit de Fernando Checa pude disfrutar de un documental dirigido por Dick Carruthers que, pese a ser del año 2006, cuenta la esencia e inicio del heavy metal.  Y, entonces, volví a recordar las razones que me hacían, inconscientemente, estar atraído por las seis cuerdas, por esa velocidad, por las hermosas melodías,  por los largos solos de guitarra y por las estremecedoras baladas.

Guitarras duras y atrevidas”, dice alguien en el vídeo. “No es un género, es un estilo de vida, una cultura”, dice otro. Al fin y al cabo, una actitud, una música “para gente que se siente incomprendida por lo que escuchan los demás. Es una música honesta”, como apunta otro.

En el documental aparecen varios músicos y artistas cuya trayectoria he seguido durante toda mi vida. Así, el cantante Twisted Sister, Dee Snider, dice: “Nunca pensé que el heavy metal fuera una reacción al ‘flower power’ y los hippies pero hay algo en esto”. Por su parte, el guitarrista Bruce Kulick, de Kiss, se muestra seguidor de Gran Funk Rail Road, uno de los primeros trios con sonido rompedor y, por si nadie lo sabía, el grupo preferido de Homer Simpson, y de quien dice nació de la herencia de Cream.

Y es que los 70, para mí, fue el mejor período de la historia de la música contemporánea, un momento que “abría la mente a cosas nuevas”, según relata el guitarrista de una de las bandas clásicas Thin Lizzy, John Sykes. Es así. Jimi Hendrix abrió la puerta a una “música mucho más agresiva”, señala Neil Murray, bajista de Black Sabbath, posiblemente, el primer grupo de heavy metal en sus justos términos.

“Supongo que, de algún modo, lo engendramos [un sonido más duro] con parte de lo que hicimos y creo que la generación siguiente de músicos recogieron la parte más dura de lo que hicimos“, reconoce el batería de Deep Purple, Ian Paice.

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