Ella

Ella era la lágrima de una mujer y la fortaleza de un hombre. La alegría prematura y la sonrisa perenne. Toda luz y alegría. Una flor en el mar, una luz en el océano, un rayo en la inmensa oscuridad. Distinta. Ella no tenía fin, era eternidad. Todo intensidad, el ‘lo quiero ya’ en su boca tatuado. En la de todos. Capaz de de que la gente encontrara su camino, su luz. Su guía. Nuestra guía. La princesita de todos.

Era especial. Con ella todo era rápido, apresurado. Ella era el ímpetu. Su vida era una revolución inquebrantable. Lo quería todo. Al instante. Ya. Y, cuanto antes, mejor. Si no un estruendoso imperativo se deslizaba hacia nosotros. Consentida pero razonable. Complicada pero comprensiva. Un auténtico sudoku, un jeroglífico. Absorbente. Era envidiosa, gritona pero adorable, cariñosa como nadie ha sido capaz.

Válida para todo. Un talento natural. Con una inmortal sensibilidad. El mundo se perderá a una gran fotógrafa. O quizá una buena actriz. Creíble. O seguro una gran periodista. Quién sabe. Inteligente y cabal. Me animaba a seguir. A superarme. A mí y, por supuesto, a todos. Su ser no entendía de dificultades. Contagiaba a todos de nervio y valentía. De coraje y bravura. De motivación y arrojo. Volátil, explosiva, directa. Era la sonrisa y la urgencia.

Ella era dulce como la lluvia, cálida como el sol, suave como la brisa. Con piel vainilla y unos preciosos ojos de chocolate llenos de placer y vitalidad. El azúcar de nuestras vidas. Ella tenía todo lo que puede desear una mujer. Era un ángel escondido tras su piel, con labios de miel, con cuerpo de diez. Guapa. Verdaderamente guapa. Elegante. Con marcado estilo. Original y genuina. Distinta, y nadie igual de parecida. Tan bella, tan bonita. Tan carismática. Con un largo cabello cuidado y protegido.

Introvertida a veces e insegura otras tantas. Dejaba a todos estupefactos y boquiabiertos cuando se soltaba. Ella era todo coraje. Nada de fachada ni coraza. Real. Auténtica. Clara y concisa. Ponía a todos en sus trece. No la toreaban. Jamás. No tenía rival. Nunca. Nadie se rió de ella. Tampoco. Ella era perspicaz y despierta. Una entre un millón. Utópica y soñadora.

Era la ilusión inflexible al sufrimiento. Aunque a veces llorara. De rabia y dolor. Pero por sus ganas de cambiar el mundo. Para que éste fuera bondadoso, equilibrado. Tenaz. Testaruda. Ambiciosa. Trabajadora. Terca y follonera. Cabezota, que eres una cabezota. Lo que quería, tenía que tenerlo. Y lo conseguía. De cualquier manera. Como fuera. Pero allí que lo conseguía. Pero, luego, nos miraba y se le perdonaba todo. Cómo no hacerlo.

Me gustaba pincharle. Estirarle del pelo, aunque se enfadara. Me gustaba pellizcarle el culo al pasar para que ella lanzara un tremendo improperio. Y respondiera con un ligero y agudo ‘mamá’. Se fue, en el mismo sitio de donde llegó. Hace 19 años, cuando su corazón empezó a latir. Ya lo decían: “Le han puesto sangre de toro”. Con ella todo era fugaz, veloz, vivir al límite. Sin pensar, solo sentir. La vida sigue como siguen las cosas sin mucho sentido pero si alguna vez me creí el mejor fue porque ella lo dijo. Y da igual todo lo demás.

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14 thoughts on “Ella

  1. Rebeca dice:

    Ni siquiera sé si tengo derecho a escribir unas líneas en este post.

    Tan sólo la ví una vez, pero bastó. Su alegría y vitalidad resultaron de lo más contagiosas y me hizo fácil un momento complicado.

    A mis ojos la ví como una niña: tan dulce, sensible y tímida… Pero había más, mucho más. Su genio se percibía para el que estuviera despierto, pero no lo malgastaba sin más.

    La sentí observándome, yo también la miraba… En un par de ocasiones nuestras miradas se cruzaron al igual que nuestras sonrisas. No nos hizo falta decirnos más.

    No dejo de pensar en aquella noche. En cómo todos y cada uno de los presentes me enamoró a su manera, pero tú… sentía que contigo habría más, que podríamos llegar a conocernos a compartir experiencias y confidencias…

    Gracias por darme una parte de tu tiempo.

    Jamás olvidaré aquel día.Jamás.

  2. joakin dice:

    Jose, nadie describe mejor a las personas como tú lo haces,escucharte es como ver un retrato donde se puede ver el alma.
    Ella era eso y mucho mas.Siempre estará en el corazón de todos.
    Estamos aquí incesantemente. Abrazos

  3. Marcos dice:

    Jose, ni siquiera se que decirte. Ni siquiera la conocia, pero me duele muchisimo que la hayas perdido. Ni siquiera puedo imaginar el dolor que puedes sentir ahora, pero creo que eres un valiente al escribir este articulo. Seguro que ella estaba muy orgullosa de ti. Jose, no olvides que aunque creas que la felicidad ha desaparecido de tu vida para siempre, volvera, aunque ahora no lo puedas imaginar.
    Te mando un abrazo muy fuerte desde Holanda, y ya sabes que aqui me tienes aunque no pueda ayudarte todo lo querria desde aqui.

  4. Paco dice:

    Un abrazo fuerte, amigo.

  5. Laura dice:

    Cariño, acabo de enterarme. No me lo puedo creer. Tienes todo mi apoyo y todo lo que necesites. No puedo decirte más, no quiero ni imaginar lo que estás pasando. Un beso fuerte y un gran abrazo que espero darte pronto en persona.

  6. [...] bueno bajo un sol con menos potencia ha conseguido calmar una dura despedida. Pero, al margen de problemas personales -lo más duro-, la vida ha estado un tanto revuelta. Idas y venidas, grandes sorpresas. Inesperadas [...]

  7. Mario dice:

    Un abrazo muy fuerte Jose. Te queremos mucho.

  8. Erica dice:

    Un abrazo, Jose. Ánimo.

  9. miriam dice:

    Hola Jose!
    No me conoces y espero que me perdones el haberme entrometido en algo tan personal como es tu dolor.
    Leer tus reflexiones y sentimientos me han enternecido y me han hecho sentir un poquito tu dolor. Solo darte desde la distancia un abrazo y decirte que aunque resulta un tópico, la vida está ahi para que sigas adelante, con toda tu gente que está contigo, siempre.
    Besos,
    Miriam

  10. conchi dice:

    Hola Jose
    Solo la vi un dia, pero eso me basto para ver que era un angel,y asi me lo confirmas con todo ese amor que os ha dejado.
    Un saludo de una amiga de tu madre.
    Conchi

  11. [...] esta nada desdeñable etapa para recordar, he pasado, a nivel personal, por mis particulares caos. Una hermana y un primo al que adoraba se marcharon para siempre. Aquí me he enamorado y lo he mostrado sin [...]

  12. Elena dice:

    Hola Jose Manuel.
    Encontré a tus padres hace unos días. Me contaron que había muerto tu hermana. Me contaron lo que os queríais. También lo que habías luchado por tu profesión y donde habías llegado ya.
    Fué un rato de conversación tranquila,con lágrimas en los ojos, en los que se asomaban continuamente destellos de ilusión y de orgullo cada vez que hablaban de tí.

    Fuí tu maestra de primer curso en el colegio “El Seráfico”.Han pasado ya muchos años, pero los recuerdos están cercanos. Mi hermana y mi cuñado fueron profesores de tu hermana en el instituto. Los tres te queremos hacer llegar todo nuestro afecto, hacia tí y hacia toda tu maravillosa familia.

    Un abrazo Elena

  13. [...] de Enrique Morente. Como ellos tantos otros difíciles de olvidar. Imposible es la de mi hermanita, que debió cumplir dulces 20 años. Un año desde que mi vida perdió el sentido. Para mí siempre será [...]

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