Un año para recordar

El tiempo pasa y nosotros también. Cuando menos te lo esperas ya hemos quemado un año y, con él, algunas de las esperanzas vertidas a lo largo de 365 días. Lo que no hayas hecho ahora, tendrás que intentarlo en el próximo. Suerte. El 2010 ha estado marcado por múltiples acontecimientos. Como siempre. Qué gran profesión esta la del periodismo que te permite ser testigo de tu alrededor.

No podemos olvidar que el año comenzó con un terrible terremoto en Haití, y en algunas zonas próximas como Chile, que produjo miles de muertos y terribles daños materiales. Una epidemia de cólera se apoderó de sus gentes y fue lastrando la vida de muchas de ellas. Como estar en el infierno. Ni las recientes elecciones han paliado la desesperanza ni el dolor respirado. Tiempo y, sobre todo, ayuda de este al que llamamos Primer Mundo. Algunos dirían que incluso estamos ante el comienzo del fin del mundo. Que se lo digan a los ciudadanos rusos, que allá por marzo vivieron en sus carnes un atentado en varias estaciones de metro. La sombra de un 11-M golpeó a los españoles.

Se nos encogió el corazón en la Love Parade. Una estampida violenta dejó una veintena de muertos. Y con ello, el fin de una fiesta cuya ubicación ya temía lo peor. Y así fue. Como también fue el fin de las corridas de toros en Cataluña. Lo decretó el Parlamento catalán. Los toreros y empresarios taurinos, cabreados, clamaron al cielo. No es para menos. Su profesión se va al garete. Al menos allí no se verán animales violentamente burlados y asesinados. Para más inri uno de los defensores de la tauromaquia el escritor Mario Vargas Llosa recibió, merecidamente, el Premio Nobel de Literatura. Ya era hora.

Como los sucesos marcan el día a día de las noticias, hubo uno con tintes cinematográficos. Vean esto: 33 mineros chilenos quedan atrapados. A seiscientos metros de profundidad. Un mes después, las televisiones, como si de un reallity show se tratase, rescatan a las víctimas. Por fin vieron la luz; la luz también de la oportunidad para hacer negocio a costa de la tensión que tuvieron que soportar durante días. De gira por aquí, regalos, un presidente orgulloso de su nación…

Para tensión la de 600.000 pasajeros afectados por la baja masiva (no decir huelga) de los controladores.  Un caos de similares consecuancias cuando el volcán islandés Eyjafjallojokull derramó sus cenizas por media Europa. Sí, pedían más derechos. Sí, pedían menos recortes. Sí, pedían mejores condiciones. Luchemos con ellos. Defendamos todos unidos a los trabajadores. Pero su actitud, su comportamiento, su postura irrefrenable e insolidaria, es indefendible. Eso sí, el Gobierno salió airoso de esta crisis al erigirse como salvador al decretar el estado de alarma. Así son los políticos. Cuando el PSOE, que en este año volvió a remodelar su equipo de gobierno, tensionó una cuerda que acabó por romperse. Era inevitable.

La vida es como hilo que se rompe sin avisar. Rezaba la canción. Y el hilo de la vida de algunas grandes personas se quebró. Ahí quedará la figura del buen director de Éric Rohmer, la dulce mirada de Jean Simmons, la punzada novelística de J. D. Salinger, los relatods del gran Miguel Delibes, de la crítica de José Saramago, las locuras de antaño de Tony Curtis, la voz de Steve Lee, el soul de Solomon Burke, el espíritu rebelde de Dennis Hopper, la lucha sindical de Marcelino Camacho, las películas de Luis García Berlanga, el hechizo de Ingrid Pitt o la estrella de Enrique Morente. Como ellos tantos otros difíciles de olvidar. Imposible es la de mi hermanita, que debió cumplir dulces 20 años. Un año desde que mi vida perdió el sentido. Para mí siempre será Ella.

Fue el año del clímax futbolístico. De ver con nuestros propios ojos lo que ansiábamos tantas veces: ser campeones del mundo. Y llegó en Sudáfrica, con aquel tremendo gol de Iniesta que permanecerá en los anales de la historia. Desde entonces, una vena españolista nos cosió a todos los españoles. Todos éramos la Roja. Espero que dure mucho tiempo. También llegó el tercer Tour de Francia de Alberto Contador y, cómo no, con cierto tufillo a dopaje. Más terrible fue ver a Marta Domínguez, acusada de tráfico de sustancias dopantes en la Operación Galgo, que ha puesto en jaque al atletismo español. No a los tramposos.

Los seguidores del Atlético de Madrid quedaron asombrados este 2010 al volver a levantar dos títulos: Europa League y Supercopa de Europa. Victorias también del brazo de hierro, del inigualable Rafa Nadal que con sus Roland Garros, Abierto de Estados Unidos y Wimbledon llegó aún más alto. Para alto lo que han llegado nuestros pilotos en motociclismo. Triplete, y para casa. Arrasando. No cabe recordar ya cómo arrasó el Barça al Real Madrid en el gran clásico de la Liga.

Sin querer hacer leña del árbol caído, las economías de Grecia e Irlanda no pudieron más y sucumbieron a la presión de los mercados financieros. No serán los únicos, pues esto va para largo. La situación de España está cada vez peor y esos pequeños brotes verdes que se intuyen no dejan de ser un espejismo a ojos del presidente. En 2011 habrá que apretarse el cinturón una vez más.

Ya nada es como antes. Hasta los periodistas estamos dejando de ser indispensables. Son 5.000 profesionales que viven a las puertas del Inem. Eso sí, en plena crisis pero movimientos de grandes (y no tan grandes) profesionales del mundo de la comunicación ha habido unos cuantos. Si no que se lo digan a Paco González.  Y, para colmo, se anuncia el cierre de CNN+.

Lo que ya ha cambiado nuestra percepción informática y que, sin duda, tiene un largo recorrido es el iPad. La revolución Apple. Una vez más. Para revolución o, mejor dicho, revelación, los papeles del Pentágono filtrados por Wikileaks, que ha avergonzado a la primera potencia mundial y ha puesto patas arriba a medio planeta. Lo que sí que no puso en su sitio al Gobierno fue la Huelga General del 29-S. Un rotundo fracaso. Así no vamos a ningún lado. Fracaso también la relación entre España y Marruecos, dividida por El Aauín.

Un año para recordar: 2009

Un año para recordar: 2008

Un año para recordar: 2007

Un año para recordar: 2006

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3 thoughts on “Un año para recordar

  1. @Clarita_wba dice:

    Como siempre, brillante :) estoy segura de que el año 2011 te deparará cosas maravillosas… y si no, ya me encargaré yo de ello, aunque sea a base de collejas :D

  2. Xenia dice:

    Gracias por acordarte de Haití

  3. [...] Un año para recordar: 2010 [...]

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