Los jeques compran el fútbol

Dinero llama a dinero. A ese poderoso caballero que rezaba Quevedo. El fútbol ha dejado de ser un mero espectáculo. Es un negocio donde se invierten millones. No es ninguna sorpresa para nadie. De sobra conocido. Por ello no es de extrañar que cada vez sean más los interesados en sacar tajada.

Los petrodólares llevan tiempo invadiendo el deporte rey. En Qatar, de retiro casi espiritual, vivieron en su ocaso futbolístico dos conocidos españoles: Pep Guardiola y Fernando Hierro. Se entiende, pues, que el técnico del Barcelona muestre su orgullo por la celebración del Mundial en 2022 y por el polémico contrato publicitario con su club.

Un ruso de origen judío llamado Roman Abramóvich se hizo con el control del Chelsea para situarlo en lo más alto de Europa. A esos estatus de Premier League pretende llevar el jeque qatarí Abdullah Bin-Nasser Al-Thani al Málaga, propietario desde este verano. El último en tomar tierra en España ha sido el millonario indio Ahsan Ali Syed, que pretende ser el propietario del Racing de Santander. Pagará 50 millones de euros por la mayoría accionarial. Eso sí, el empresario asegura que el fútbol no es sólo una inversión para él, sino “una pasión personal” y su “sueño”.

Precisamente el conjunto cántabro entiende de multimillonarios. Permanecerá en el imaginario español aquel intrépido y excéntrico Dmitry Piterman, que era a su vez entrenador, presidente y aficionado. El pack al completo. Sin demasiada suerte, se fijó en un Alavés de ascenso a Primera, arruinando sus arcas y saliendo por patas.

Aunque se habló de Dubai, el Liverpool mira al otro lado del charco. Los dueños del conjunto inglés acordaron a finales de 2010 la venta del club a la compañía New England Sports Ventures (NESV), propietaria del equipo de béisbol Boston Red Sox. La presión de los bancos fue el detonante. Sus ex propietarios, los norteamericanos George Gillett y Tom Hicks, acumulaban una deuda de 115 millones de euros. Pecata minuta.

En la liga inglesa otro ejemplo se encuentra en el Manchester City, que fue adquirido por el Abu Dhabi United Group, propiedad del jeque de los Emiratos Árabes Unidos Sheikh Mansour bin Zayed Al Nahyan. Todo ellos auténticos apasionados cuya cuenta corriente es tan grande que no les importa despilfarrar unos cuantos euros en su hobby. Despilfarro a toca teja que permite que un jugador como Enmanuel Adebayor tenga una ficha de seis millones por temporada casi sin sin tocar balón.

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