Algo para recordar

Las muertes en carretera disminuyeron un 12% el año pasado. Estas cifras representan la tasa más baja desde hace veinticinco años. Sin embargo, aunque es una buena noticia, las cifras de muertos todavía son escalofriantes. Concretamente, durante el 2004 fallecieron un total de 3.516 personas en accidentes de carretera, de las cuales una de ellas se llamaba Raúl. Fue el día 6 de marzo cuando sus padres, sus familiares y amigos conmemoraron el primer año de ausencia. Cuando leemos en los periódicos los accidentes que se producen casi diariamente, algo dentro de nosotros se atreve a alzar la voz y decir que “esto no me pasará a mí”. No estés tan seguro. Raúl también pensaba que jamás tendría semejante final. Incluso sus seres más allegados consideraban que a “él no le puede pasar eso. Él conduce muy bien”. Y sí, él era un experto en el manejo del volante pero no siempre los accidentes se producen por cuenta propia. Los percances más terribles son cuando menos lo esperamos. Un error humano, quizá tecnológico o, una mezcla de ambos, contribuyó a que Raúl no esté ahora aquí. Nunca se sabe lo que se siente a perder a un familiar.
En aquellos días la impotencia, la melancolía y la tristeza fueron los acompañantes permanentes de las personas que le queríamos. Para una madre, que su hijo se haya ido tan lejos, no tiene explicación alguna. En esos momentos no hay medicina ni consejo que pueda afligir ese tremendo dolor. Sin duda, ella hubiera preferido abandonar este mundo si, con su sacrificio, Raúl no hubiera quedado amarrado entre los hierros de aquel BMW. Son en estos momentos cuando uno se da cuenta de quién está ahí para cuando se le necesita. Los humanos somos tan sumamente hipócritas y egoístas que utilizamos indiscriminadamente las frases como “siempre estaré ahí” o “cuenta conmigo para todo”, aunque, en realidad, lo digamos sin la plena seguridad de que eso vaya a suceder. A pesar de ello, nos gusta decirlo. Queda muy bien entre los comentarios. Por esta razón, cuando algo tan mágico como lo que ha estado sucediendo en este año en el que la gente que de verdad quería a Raúl ha estado permanentemente acordándose de él, es digno de recordarlos a todos. Lo cierto es que, cuando alguien que conocemos pierde a un familiar, no sabemos cómo reaccionar, qué decir o de qué manera actuar. La familia siempre es la que se encuentra más afectada en estos momentos. Por ello, hay que abandonar los fantasmas y volcarse con los que están en este mundo. Hacerles ver que, esa persona que ya no está, ha sido, es y será siempre especial. Raúl también era, es y será siempre especial.
Hasta siempre, primo.
José M. Sánchez “Daze”
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2 pensamientos en “Algo para recordar

  1. Helena Vicente Sevilla dice:

    Siento tu pérdida. Hace dos años también sacaron de mi vida a alguien muy importante, en un accidente de moto, al lado de mi casa. Desde entonces no he vuelto a ser la misma, y nunca lo volveré a ser. Es algo con lo que tendremos que convivir a partir de ahora, siendo lo más valientes posibles. Un abrazillo y ánimo.

  2. [...] a comment » Cuatro años. Tenía 24 años y toda una vida por delante.  Seis segundos sesgaron tu vida de imprevisto, [...]

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