Imitación y la creación de sucesos. Una fórmula ideal para vender

En uno de los pasajes de La Biblia se cuenta que Saúl dijo a su escudero: “Saca tu espada y atraviésame con ella, no sea que vengan esos incircuncisos y me atraviesen, y hagan mofa de mí”. Pero su escudero no quiso hacerlo ya que tenía mucho miedo. Entonces Saúl tomó la espada y se dejó caer sobre ella. Tan sobrecogedora fue presenciar aquella imagen que, posteriormente, su súbdito utilizó el mismo método para suicidarse del mismo modo. Este acontecimiento pone de manifiesto el efecto imitativo del suicidio.

Los medios de comunicación, como vehículos creadores de opinión, tienen un papel fundamental en el desarrollo de estereotipos que, una vez recibidos por los ciudadanos, tienden a ser imitados. Múltiples investigaciones señalan la relación existente entre el mal uso de la información acerca de los sucesos y la ocurrencia de dichos actos, principalmente por sujetos vulnerables y jóvenes, encontrando de esta forma una clara evidencia del efecto que pueden tener los medios de difusión en relación a la utilización del suicidio.

Las estadísticas lo demuestran. Entre 1983 y 1986 se produjo un incremento del número de suicidios en Viena (Austria). Aquellos acontecimientos se relacionaron directamente con las noticias sensacionalistas que los medios de difusión hacían sobre estos temas. De la misma forma que está científicamente demostrado que, emitir noticias sobre suicidios puede generar su imitación por parte de personas con comportamientos depresivos, la emisión de las grabaciones de teléfonos móviles por parte de jóvenes cometiendo altercados se está convirtiendo en una escalofriante moda difícilmente controlable. Adolescentes apaleando a mendigos, niños peleándose, pequeños delincuentes quemando vehículos. Estos vándalos sólo comulgan con el deseo expreso de provocar violencia gratuita con el objetivo de regocijarse posteriormente en sus imágenes cruentas. Lo hacen por placer y puro egoísmo, aunque también es cierto que son solo unos pocos los que cometen dicho actos pero la tendencia de los medios a reproducir estas inhumanas imágenes puede hacer que jóvenes comiencen a cometer delitos similares. Me preocupa que se esté creando entre la población más joven una repugnante “moda” de la que sea difícil salir.

Los medios de comunicación influyen decisivamente en los comportamientos de los ciudadanos, por lo que deben ser conscientes y actuar cautelosamente para evitar el tratamiento equivocado de las noticias sensacionalistas, ya que pueden provocar la imitación de ese comportamiento. Lo irónico es que, cuando un hecho deja de ser noticia, pierde su encanto y desaparece de la agenda mediática como si nunca hubiera sucedido. Se disipa en nuestra memoria. Ocurrió hace varios años con los perros de presa que atacaban a las personas, ocurrió también con los juegos de rol y está ocurriendo actualmente con la hipócrita conducta de unos pocos que nos hacen vivir en la cultura del miedo permanentemente. Sin embargo, los medios tienen el poder de maximizar y magnificar los acontecimientos para que todo parezca más inquietante y preocupante. Incluso a veces meten el miedo en el cuerpo. Convencido estoy de que dentro de varios meses otros sucesos conmocionarán a la sociedad y, allí, estarán los periodistas para contarlo.

José M. Sánchez “Daze”

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