Reflexiones de una vida (y III)

El periodista de hoy en día ha perdido las ganas de contar historias que le lleguen a uno el alma, de hacer un fiel reflejo de la situación de la sociedad o de buscar las noticias a base de interminables investigaciones. Simplemente…pues que se ha hecho un comodón. Sin embargo, también los hay que mantienen abierta una trinchera mediática. Los periodistas deben de defender el pluralismo, replantearse su propia subjetividad y mostrarse como son en realidad, sin ocultar sus planteamientos ideológicos para devolver la credibilidad al periodismo en la medida de lo posible, liberarse de los intereses de las fuentes, formarse constantemente, servir a la comunicación no a la incomunicación, tener siempre unas dosis de humildad guardadas en la recámara y acoger a los ciudadanos silenciados y minoritarios de la sociedad. Ha aparecido una nueva desigualdad entre quienes están dentro del espacio mediático y quienes están fuera. Entre los que son actores y los que son espectadores. Entre los que planifican y diseñan el espectáculo mediático y quienes su única opción es consumirlo.

Observen lo que les digo a continuación: el presente de del verbo bloguear: yo blogueo, tú blogueas, él bloguea, nosotros blogueamos, vosotros blogueáis y ellos bloguean. Un blog son esas páginas de Internet donde sus creadores, los bloguers, gracias a un software especial pueden colocar de inmediato sus ideas u opiniones y, entre muchas posibilidades, interrelacionarse con sus lectores de forma instantánea. Cualquier persona puede hacer un blog y comenzar, por lo tanto, a bloguear. Estamos ante una realidad imparable y una situación en la que se están ofreciendo contenidos más originales y atractivos que la propia prensa tradicional. La presión de estos “artilugios” es demoledora. Verán: mientras una buena columna de opinión en, por ejemplo, El País o El Mundo podía ser leía por varios miles de lectores…los blog tienen decenas de visitas…¡cada hora! Imagínense.

Las nuevas tecnologías abren muchas expectativas y posibilidades a las sociedades. Si extrapolamos este comentario cabría decir que también abre nuevas expectativas y posibilidades dentro del mundo laboral. Con ello, un recién licenciado en ciencias de la comunicación puede desempeñar nuevas funciones que antes le estaban cerradas. Este es el caso de los columnistas de opinión o los analistas especializados. Un buen periodista, especializado en algún tema en concreto, puede redactar columnas en las que refleje su opinión o su posicionamiento con respecto a unos acontecimientos. Antes solo los expertos y los literatos escribían este tipo de artículos. Ahora un periodista puede abarcar este espacio. Por otro lado, también un licenciado puede ejercer funciones docentes en una facultad mostrando sus conocimientos y experiencias a un grupo de alumnos deseosos de aprender. Pero hay que ser sincero y decirle a los estudiantes que esta profesión es muy difícil y que nadie sabe dónde va a acabar. Sin embargo, el sentimiento que puede generar ser profesor y formar a unas personas interesadas en el periodismo y descubrirles este pequeño mundo…debe ser francamente satisfactorio. Tantas oportunidades, tantos caminos por recorrer, tanto por descubrir, que, quizá, estemos desaprovechando una gran oportunidad. Porque el Periodismo, esa profesión tan bonita y maravillosa, no tiene que verse maltrecha por unos pocos.
José M. Sánchez “Daze”

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2 pensamientos en “Reflexiones de una vida (y III)

  1. Aniuxa dice:

    Cuando leo tus reflexiones… solo me pongo a pensar que mi “profesión” es todavía peor… “Economista” ufa! Al servicio de qué o quiénes… Todo gira en torno a los intereses de los de siempre… Bueno con respecto a lo que decis de la sociedad del conocimiento y todo eso… es complicado… Creo que hay evidencia empirica que dice que el número de plazas disminuyen en todos las areas y en todos lados, como para poner un ejemplo hasta en servicios en china…. eso pasa. Quizás no ande muy optimista hoy, o quizás vivo en un lugar donde las oportunidades se viven menos… No sé. Igual… quien quita, algún dia compartamos las ganancias de la productividad y el ocio y las redes sociales sean importante para resolver los problemas del mundo. Ya me calló. Adiosito.

  2. Seilgard dice:

    Tu reflexión delata una sensibilidad poco común en la práctica habitual del periodismo en nuestros días. El periodista debe informar y opinar, dos elementos para mi esenciales de la profesión y de los medios de comunicación. Por desgracia el monopolio de los medios y el servilismo ideológico nos dibuja una realidad, que salvo excepciones, es encefalicamente plana y manipulada. No obstante creo, que no debe ser una sorpresa para nadie, ya sabemos que los sin voz o perdedores nunca han escrito la historia oficial.
    Enhorabuena por tu labor y por ese merecido reconocimiento. Un abrazo.

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