Punta Cana travel (I)


Nada mas llegar al aeropuerto tuvimos que abonar una cantidad de dinero (10 dolares), y todo porque es uno de los pocos aeropuertos internacionales privados que existen en el mundo. De hecho, algo curioso es que el propietario es uno de los socios del mismisimo Julio Iglesias. El ambiente, ideal para vivir unos dias de ensueño, choca con la pura y auténtica realidad. El malvivir de la mayoría de sus ciudadanos, que viven en ruines casitas de madera, vislumbra el ínfimo nivel económico que se asienta en toda la Republica Dominicana. Es, sin lugar a dudas, un territorio pobre, aunque su gente es tremendamente feliz y lo transmite por donde va. Pese a que sus ciudadanos se encuentran literalmente tirados por el suelo a ver las horas pasar, siempre tienen la sonrisa en la boca para complacer al visitante con un gesto de amistad. El salario mínimo se acerca a los 240 dólares mensuales. Imagínense. La República Dominicana es un territorio dedicado a la cosecha de productos agrícolas, explotación de yacimientos geológicos mineros, a la ganadería y a la industria cervecera.

 

“Es un pais democratico”, reiteraba en varias ocasiones nuestro guía, algo que llama la atención porque parece que deben reafirmarlo para que los turistas que vienen, con el corazon en un puño tras comprobar la difícil situación económica, no duden ni un segundo que no ocurrirá nada peligroso. La cercanía con Haití es notable. Salvando las distancias, la agresiva política turística del país les ha llevado a arrasar gran parte del territorio litoral en aras de la construcción de interminables complejos hoteleros, que disponen de todos los lujos para complacer al visitante. No falta absolutamente de nada. Lo más cercano al paraíso. Fiestas, animación, playas increibles. Y todo aderezado con el licor más típico de esta zona, la llamada Vitamina-R. Exacto, como pueden deducir, hablo del Ron Dominicano que lo utilizan para todo tipo de cocteles e, incluso, para cocinar. Sin olvidar la bebida Mamajuana, el viagra dominicano, que potencia las hormonas masculinas hasta convertirlas en una explosion sexual. Afrodiasíaco.

Los camareros y, sobre todo, animadores del complejo parece que trabajan veinticuatro horas al día. No descansan. Pero siempre se les ve contentos porque pueden considerarse unos privilegiados, aunque les exploten hasta tal punto que sus horarios son agotadores y tienen que seguir unas reglas muy estrictas. Hacen de todo, desde bailar, realizar y moderar juegos, animar a los bañistas. Pero lo mas gracioso es que, quien haya visto el anuncio de Malibú (“me estas estresando…”), lo comprendera. Aquí nadie se estresa absolutamente por nada y viven con la mayor tranquilidad del mundo, aunque a veces resulta desquiciante para los occidentales que llegan con otra visión de los resortes sociales, aquellos en el que vivir pegado a un reloj es indispensable para ser felices. El tiempo parece además que es diferente a España. Transcurre lentamente. Tres días parecen una semana completa.

Sus magnificas zonas vírgenes son lo mas cercano al paraíso. El cine se ha hecho eco de esto en muchas ocasiones. Playas salvajes, aguas cristalinas, arena blanca y fina, vegetacion inagotable. La visita a la Isla de Saona, en la que tuvimos la ocasiones de disfrutar de una piscina natural, resultó ideal, pese al mal estado en el que me encontraba, producto quizá de una pequeña insolación. Si es que no estamos acostumbrados a tanto calor. Porque si algo es cierto es que aquí el sol no quema, cocina. Existe un objeto típico de aquí. Son las muñecas sin rostro, que simboliza la mezcla de razas y colores de la ciudadanía de la República Dominicana. Es muy bonita y es el detalle mas repetido que se hace tras la vuelta.

Jose M. Sanchez “Daze”

6 pensamientos en “Punta Cana travel (I)

  1. Aniuxa dice:

    Y uno trabajando… ahorrando sus centavitos para ir a la vuelta de la esquina…😥 qué triste mi vida… Disfrutá mucho, cuidado de tomar mucha mamajuana jijiji

  2. cintya dice:

    que lindo es viajar y conocer lugares bellos. saluditos

  3. Maribel dice:

    Hola

    ¡Que envidia! Espero que lo estéis pasando muy bien y que tengáis un buen viaje de vuelta. Punta Cana tiene que ser un paraíso, espero comprobarlo algún día en primera persona. Muy buen artículo José.

    Saludos compañeros

  4. Aniuxa dice:

    Iba a venir a preguntar cuando “regresarías”… y me di cuenta que “regresar” es que estuvieras más lejos :S qué cosas, no?

  5. Helena Vicente Sevilla dice:

    Espero que lo hayáis pasado muy bien. Has contastado algo que yo ya sabía, el motivo por el que no fui a ese viaje, a pesar de que me doliera en el alma. Al menos tú hablas con conocimiento de causa porque lo has visto. Yo me lo dejo en el tintero. Me gusta que seas capaz de hacer una mirada más allá de la piña colada y las playas paradisíacas. Sin duda, el espíritu crítico del periodista. No esperaba menos de tí.

  6. Cecilia dice:

    y bue!!! estoy evrde de la envidia!!! para la proxima te invito a casa! venis y la pasamos super bien! che, respecto al informe he avanzado, no como me gustaria… despues lo charlamos!
    besos!

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