Menos mal que con los rifles no se callan las palabras

Siempre defenderé las ideas bien construidas y argumentadas; la tolerancia y la libertad de expresión y, precisamente, esto último es lo que pretenden eliminar algunos a través de la violencia, los excesos y el salvajismo. Si los periodistas somos los ojos de la sociedad han intentado dejarnos tuertos. Y no es para menos, porque hemos presenciado una demostración de totalitarismo cruel y bestial hacia un compañero que, aunque podamos estar o no de acuerdo con sus teorías, no deja de ser una persona capaz de sustentar los débiles cimientos de la libertad de expresión.

Arcadi Espada, columnista del diario El Mundo, es agredido. Las cámaras lo captan casi en riguroso directo. Indignante. Atroz. Vergonzoso. A algunos no les gusta que exista diversidad de opinión o, lo que es peor, que alguien pueda discrepar. Fascismo puro y duro, aunque provengan de colectivos independentistas que levantan las alas como defensores de la izquierda. Pues no. Nunca defenderé la fuerza bruta para imponer las ideas al resto. Renuncio a hacerlo, porque confío en las personas, en la palabra, en la decencia y, sobretodo, el sentido común. ¿Debemos convivir con el miedo a defender nuestras ideas?

Pleguen de nuevo sus velas y retornen a la cueva de donde han salido. Piensen y reflexionen. Pero es que encima los Mossos d’Escuadra, las fuerzas de seguridad autonómicas de Catalunya, están politizados hasta tal manera que sus competencias, esas en las que como servicio público tienen la obligación de defender a los ciudadanos, no se cumplen porque nada hicieron para ayudar a una persona que sufría una agresión. Sin lugar a dudas, es terrible que esto suceda en pleno siglo XXI. Es la violencia contra las ideas. Acabo de recordar una frase que siempre me gusta pronunciar: “Menos mal que con los rifles no se callan las palabras”. La revolución está en las mentes, no en los puños y las banderas.

José M. Sánchez “Daze”

VICTORIA PREGO/Yo vi a los fascistas pegar a los Ciutadans

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2 pensamientos en “Menos mal que con los rifles no se callan las palabras

  1. Mario Toledo dice:

    Es cierto, compañero, aunque lo intenten por todos los medios, nunca nos callarán, porque tenemos el mejor arma contra las injusticias: la palabra.
    Un saludo.

  2. Matias dice:

    A colación de hechos como éste, no sé a vosotros, pero a mí me empieza a preocupar el grado de crispación que se está alcanzando en nuestro país: políticas y periodistas de dispar bando enfrentados encarnizamente y creando un clima de mal rollo muy peligroso. Yo, como vacuna, dejo a veces de escucharle, oírles o leerles. A Arcadi, un gran profesional, no le meto en el grupo de los vociferadores atrincherados.

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