Aznar y sus coqueteos con Murdoch

El abuelo del actual presidente del Santander Central Hispano, Emilio Botín, tenía un lema que trató de inculcar a todos sus familiares: “en los negocios hay que jugar siempre con ventaja, con un as en la manga”. José María Aznar ha sabido aplicarse este buen consejo y ha ganado la partida de su vida. El ex presidente del Gobierno ha sido nombrado consejero de News Corporation, el imperio mediático presidido por el magnate de la comunicación Rupert Murdoch. El mismo que ha logrado expandir el concepto de concentración de medios por todos los rincones del mundo. El mismo que ha aupado al señor Bush a mantener altas cotas de popularidad. Para entendernos, el Polanco a la americana (digamos mejor que el presidente de Prisa es el Murdoch a la española, ¿no?).


Quizá un ser humano normal no se dé cuenta del poder de este consorcio pero está implicado en todo el planeta. La multinacional está presente en el cine (con 20th Century Fox), televisión (Fox), cable y satélite (con las cadenas Sky británica e italiana), prensa (como el diario The Sunday Times o The New York Post), revistas (The Weekly Standard) y edición de libros (Harper Collins). Una máquina creadora de tendencias y que moldea la percepción del mundo. No hay país que no sufra su influencia.

Pero si un calificativo no se puede aplicar a la figura de Aznar es el de tonto, porque el muy pillo se ha hecho con un puesto muy codiciado, privilegiado y deseado por todo empresario que se precie. Le ha salido bien la jugada de invitar a Murdoch a la boda de su hija. Allí se cuajó esta relación. De hecho, Alejandro Agag ha sido el artífice de este nombramiento. Incluso se dice que el propio Murdoch participó en la despedida de soltero del yernísimo. Pero ¿qué méritos tiene para llegar a la cima del mundo capitalista?

Cuando comience a trabajar en su nuevo empleo tratará de introducir algunos cambios. Como si lo viera ahora mismo. Alfredo Urdaci presentando los informativos de la noche. Federico Jiménez Losantos tendría su propio programa de “entretenimiento”, en un formato tipo late night con entrevistas de actualidad y con interminables monólogos sorprendentemente crispadores. Eso sí, pese a esta irrechazable oferta, el periodista (quiero decir locutor) no abandonaría su emisora actual, ya que se fusionaría con el imperio mediático norteamericano. El propio Aznar dirigiría un espacio titulado ‘Mire usté’. Allí, sus íntimos amigos acudirían a disfrutar de una larga velada repleta de shows de humor. Josemari siempre ha sido muy divertido. Por supuesto, el pádel se convertiría en el deporte más retransmitido, por encima de la producción que está llevando acabo Telecinco con la dichosa Fórmula-1. Y no nos queremos olvidar de las clases intensivas para aprender inglés por la vía rápida.

Otro de los programas se llamaría ‘Váyase señor González’, en el que se repasarían las salidas de tono de los dirigentes socialistas y los deslices más absurdos. Eso sí, algunas cosas cambiarían mucho. Por ejemplo, la serie de dibujos animados más famosa de EE.UU. dejaría de emitirse, al menos tal y como la vemos ahora. Los Simpsons se harían llamar Los Ansar. Los personajes formarían una tierna y dulce familia española, alejada de los suplicios políticos, que trabaja para una organización secreta que pretende derrocar al gobierno del PSOE. Eso sí, el papel protagonista tendría un poblado bigote incluso más grande que el de Ned Flanders.

EL CAOS en la blog zone de Periodista Digital

José M. Sánchez “Daze”

2 pensamientos en “Aznar y sus coqueteos con Murdoch

  1. A pesar de mí dice:

    Interesante descripción futurista, no creo que te equivoques mucho aunque bien pudiera suceder que llevara a la quiebra al imperio murdochiano (no me gusta como suena).

    El tiempo dirá.

    Un saludo.

  2. Júcaro dice:

    Particularmente considero un acierto que Aznar deje el Consejo de Estado, creo que remunerado con 800€ mensuales, para pasar a cobrar una cifra muy, muy superior.
    Lo económico no es lo fundamental, lo que me interesa más el que llegado el momento se caen las caretas. Cuando España se rompe y los valores tradicionales de la España nacionalcatólica se difuminan, que el gran adalid de los valores patrios renuncie por un suculento plato de lentejas sencillamente quiere decir dos cosas: bien que España no se rompe (algo que ya sabíamos), bien que tanta indignación mostrada por el Sr. Aznar y sus acólitos era simple pose de una estrategia planificada con el mayor descaro y el menor disimulo.

    Saludos

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