Islam, ¿diálogo ante reacciones violentas inconcebibles?

Los islamistas radicales le han dado la razón al Papa Benedicto XVI en el momento en el que han saltado a la calle a propugnar destrozos y actos violentos. Se podrá estar o no de acuerdo con las declaraciones pero ha sido la excusa perfecta para levantar la Yihad, la Guerra Santa, hasta las últimas consecuencias. Simplemente, una cita de un emperador bizantino ha sido la mecha que ha quemado las iras de los irracionales. Su debilidad intelectual les hace verdaderos amantes de la locura. La violencia se ha extendido como la pólvora, tal y como ya sucedió con el caso de las viñetas malditas publicadas por un diario danés hace unos meses. Sin embargo, en aquel caso se dio de lado al país nórdico. No fue ahí donde comenzó a oler a podrido, ya que entonces no recibieron el apoyo suficiente de la comunidad internacional. Y, ahora, más que nunca, debemos darnos todos las manos y mirar hacia el mismo destino.


Sin que sirva de precedente, el Papa modera su actitud pero acierta al decir que para convencer a un alma razonable “no hay que recurrir a los músculos ni a instrumentos para golpear ni de ningún otro medio con el que se pueda amenazar a una persona de muerte”.

Sin embargo, sus palabras han sido descontextualizadas.
El problema es que los islamistas son sumisos y, por tanto, irracionales. El Islam como su fuente de inspiración es considerado como el texto divino escrito directamente por su dios. Su fe se manifiesta de forma colectiva y se crea, por tanto, una actitud sólo propia de los grupos masivos. Se genera un único pensamiento y los sentimientos se transmiten rápidamente. El Islam regula la practica cotidiana de los creyentes y no distingue en su origen del Estado de la Religión. El individuo es titular de derechos en la medida que es un hombro de la comunidad árabe.

Y es que esas declaraciones han sido tomadas por el mundo musulmán como una ofensa al Islam. Todavía recuerdan a Juan Pablo II que, con su talante conciliador, generó un diálogo entre las dos religiones monoteístas más importantes del mundo. Es cierto que Benedicto tiene un perfil distinto, alejado de las exquisiteces lingüísticas de su antecesor, pero eso no da razón para cometer esas adulteradas reacciones salvajes. Los países islamistas mantienen sus cotas de sociedad cerradas, sistemas deterministas que no permiten la transversalidad de los agentes sociales. Ese binomio Religión-Estado está muy latente. Pero ya lo advirtió el pensador Samuel Huntington cuando alertó que los grandes conflictos derivarían a consecuencia de choques culturales y religiosos. A eso nos dirigimos, porque los móviles ideológicos y económicos que se generaron durante la Guerra Fría ya desaparecieron. Es en la actualidad cuando se percibe un resurgimiento de los sentimientos religiosos como configuradores de las identidades sociales.

¿En qué mundo vivimos que se arremete de esta manera contra la libertad de expresión? ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? Estamos avocados al fracaso si seguimos alimentando a una fiera a la que todavía no comprendemos. Realmente, son reacciones “inaceptables” y demasiado “desproporcionadas” para la modernidad en la que creemos vivir, pero debemos creer que una solución es posible y que las dos grandes comunidades religiosas pueden convivir pacíficamente.

Pese a las palabras aclaratorias de Pontífice, decir cabe que el uso de citas históricas SÍ representa el pensamiento particular de una persona, si no, en caso contrario, se evitarían, ¿no?. Pero ya la Unión Europea, en su moderación habitual, absurda y sin fundamentos, considera que la libertad de expresión es una piedra angular de los valores europeos. Y así se limpia las manos.

Estamos ante un fenómeno de gran calibre pero de difícil comprensión. Se hace necesario actuar como garantes de la libertad de expresión pero sin olvidarnos de establecer un obligado diálogo con las diferentes culturas, que no forzoso, pero si cuidadoso.

 

José M. Sánchez “Daze”

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2 pensamientos en “Islam, ¿diálogo ante reacciones violentas inconcebibles?

  1. wilson dice:

    En los esfuerzos de Europa de desligar fé y razón abre puertas indeseables. Existen unos valores comunes a la religión y a los ciudadanos que deberían ponerse de manifiesto claramente como parapeto ante ataques de este tipo.

    Con esa moderación europea se corre el peligro de que algunos pidan un catecismo antes que una constitución. La confrontación es posible pues no hay nada mejor que la religión para excusar unas muertes. Véanse muchos de los episodios yugoslavos.

  2. Mario Toledo dice:

    Comparto desde la primera hasta la última letra del artículo, José, no se podría haber expresado mejor. La ignorancia es la verdadera causa de los males de este mundo, del fanatismo, de la exaltación, de la defensa cerrada de los ideales y, como bien dices, de la locura. Con esos, sean extremistas del islam o sean fanáticos del cristianismo (tanto monta, monta tanto) no hay diálogo que valga mientras no cambien su actitud.

    Un saludo.

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