La resaca de M.A.R. en Valencia

No estaba previsto. Llegó con su ya particular provocación y, desde ese momento, quiso exponer sus “cinco” titulares para ejercitar una conferencia cargada de cuatro ponentes. Él, el último en intervenir. Y no dejó a nadie indiferente. Duras pero realistas -y tal vez incluso excelentes- palabras las del ex Secretario de Estado de Comunicación del Partido Popular en la época de José María Aznar, Miguel Ángel Rodríguez, pero, después de lo que dijo a continuación, el I Congreso de Nuevo Periodismo vivió su momento más álgido, más crítico quizá. Antes de todo, la primera parte, que no tiene desperdicio, porque los jóvenes periodistas pusieron a raya, por primera vez, al ex secretario de comunicación.

Y comenzó a hablar Miguel Ángel Rodríguez: “El periodismo ha muerto. Ya no hay periodistas. Simplemente, hay gente que traduce los intereses de los que mandan. El periodista ya no es necesario. Antes, como forma para enterarse de una noticia hacía falta un medio de comunicación. Actualmente, hace falta de un simple sms. Y, si acaso existe, el periodista no tiene como reto la independencia y rigor, si no la audiencia. A eso se dedica, porque sólo buscan conseguir audiencia a fin de ganar dinero. El periodismo tradicional no era eso, era buscar la verdad. Si acaso volviera la prensa tradicional, tendría tres retos: en primer lugar, el empresarial. Ahora no hay empresarios de la comunicación, sino empresarios con sus intereses. Es una cosa mas, que ofrece dinero y poder; en segundo lugar, el reto que afecta a los profesionales. ¿Qué es hoy ser profesional? ¿Ganar audiencia? ¿Eso es ser periodista? Si alguien piensa lo contrario jamás será contratado por un medio de comunicación; el tercer reto es el tecnológico. El gran salto de la comunicación del siglo XXI no es Internet, si no las nuevas tecnologías. El gran salto es que los periódicos pasaron de tenerse que encontrar a regalarse. Ahora se compran cd’s, vajillas o dvd’s, y se regala un periódico. Otros, incluso ya se regalan. Repito. No hay periodistas, hay comunicadores de intereses. ya no existen los principios, si no los intereses. Y eso ha matado al periodismo”.

Pero antes de acabar, presenciamos la última ‘perla’ del congreso: “No conozco a ningún medio que no contrate a un periodista que sepa inglés y domine a la perfección las nuevas tecnologías. Si no sabes eso nadie te contratará”.

La sala comenzó a levantar su euforia con ‘pitos’ a Rodríguez. Turno de preguntas. Y ahí va. Toma la palabra un joven asistente, que ya intervino en varias ocasiones en los dos días del evento. Comienza hablar en un inglés brillante y limpio, dejando absortos a gran parte del público que le atendía con moderada expectación. Y prosigue: “Dominar el inglés y las herramientas informáticas puede ayudar pero eso no es suficiente para que un medio de comunicación te haga un buen contrato”.

Y comienza a establecerse el diálogo.

-Miguel Ángel Rodríguez. “Lleva razón, pero lamentablemente aquí solo hay un modo de salir adelante. Y tendrás un buen contrato si tiene esos conocimientos”. No se dirige directamente con su nombre, porque es evidente que lo desconoce. Pero le pregunta cómo se llama. Al desconocido chico le aparece una etiqueta. Se llama Juan Luis Sánchez, Juanlu para los amigos.

-Juan Luis. “El periodista no es sólo un transmisor”.

Rodríguez le interrumpe.

-M.A.R. “Ya no existe eso de que tener un título te vayan a contratar. Eso se ha terminado. Y es lo que estoy intentado decir. Ya sé que es duro. No sé de qué modo vas a saber inglés, porque en vez de irte de vacaciones a otra parte en verano, aprende inglés y aprende las herramientas informáticas y de Internet”. Continúa el acecho.

-J.L. “Hay mucha gente aquí que se va un año con una beca Erasmus. Pero es muy caro para la mayoria de gente porque la dotación económica no llega ni a dos mil euros ¡anuales! La crítica que expones -le pide permiso para tutearle y, por supuesto, él acepta – no está del todo mal. Pero eso ha cambiado y eso de que los profesores han sido mejores. El sistema educativo es terrible. El auditorio no es éste, sino otro. Tenemos que hacer autocrítica, pero somos una generación que tenemos las cosas difíciles pero pedimos que nos echen una mano”.

Silencio. Y llegan los aplausos y los vítores hacia aquel chico que saltó de la nada y retorció los argumentos de un M.A.R. a quien la vida, en estos momentos, le sonríe. La vida continúa. Seguirá y mañana será otro día. Y quizá las cosas no cambien, pero ahora somos un poco más sinceros, más libres.

El moderador pide el tiempo. Quedan pocos segundos. Ambos se convierten en rivales, pero una rivalidad argumentativa y dialéctica. Finaliza el tiempo, y la contrarréplica de M.A.R. no llega. No dice nada, se queda sentado y siente, siente que alguien le ha derrotado, por primera vez.

Aunque ahí no queda eso. Se disipan, se dispersan, y M.A.R. acude a hablar directamente con Juan Luis. Una imagen, una palabra y un gesto de reconciliación. Los lazos siguen atados pero, tal vez, algo menos holgados.

Pero, mejor, mírenlo con sus propios ojos.

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3 pensamientos en “La resaca de M.A.R. en Valencia

  1. Cesar Calderon dice:

    Que grande tu crónica del congreso,Daze.

  2. [...] en Valencia, en el Congreso de Nuevo Periodismo, un lugar que cambió mi vida gracias, en parte, a toda la gente encantadora que conocí en aquel [...]

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