Reflexiones de la historia (I)

Unos días antes de su muerte, Miguel de Unamuno escribe una carta al director del diario ABC de Sevilla: “Aunque conozco de antaño, señor mío, su característica mala fe, esta vez quiero decírselo. En el número de ese ABC sevillano de ayer, día 10, leo un suelto que dice ‘Carta de don Miguel de Unamuno a todos los centros docentes extranjeros‘. Pues bien, eso es mentira y usted lo sabe. Primero, hace tiempo que no soy rector de la Universidad de Salamanca desde que esta gente me sustituyó.”.

“Esa carta, acordada en claustro, no es mía sino de la universidad. No la redacté yo. Luego la puso en latín macarrónico un cura cerril. Y ahora debo decirle que por muchas que hayan sido las atrocidades de los mandos rojos, de los hunos, son mayores las de los blancos, los hotros. Asesinatos sin justificación. A dos catedráticos a uno en Valladolid y a otro en Granada, por si eran…masones. Y a García Lorca.

“Da asco ser ahora español desterrado en España. Y todo esto lo dirige esa mala bestia ponzoñosa y rencorosa que es el General Mola. Yo dije que lo que había que salvar en España era la civilización occidental cristiana, pero los métodos no son civilizados sino militarizados, no occidentales sino africanos, ni cristianos sino católicos a la española tradicionalista, es decir, anticristianos. ”

“Esto procede de una enfermedad mental colectiva, de una verdadera parálisis general progresiva espiritual, no sin base de la otra, de la corporal. Sobre todo ahí, en esa corrompida Andalucía, este estallido de repugnantes pasiones, resentimientos, envidias. Odio a la inteligencia, se manifiesta en invertidos, sifilíticos y eunucos masturbadores”.

“No es éste el Movimiento al que yo, cándido de mí, me adherí creyendo que el pobre General Franco era otra cosa que lo que es. Se engañó y nos engañó(…) Entre los hunos -rojos- y los hotros -blancos, color de pus- están desagrando, ensangrentando, arruinando, envenenando y, lo que para mí es peor, entonteciendo a España. En la España que proclama como Caudillo a Franco -personalmente un buen hombre víctima y juguete de la jauría de hienas- cabrá todo menos franqueza. Ni amor a la verdad. Pero ustedes, los del ABC, podrán seguir envenenando con mentiras, insidias, calumnias…

“Le escribo esta carta desde mi casa donde estoy desde hace días encarcelado disfrazadamente. Me retienen en rehén no sé de qué ni para qué. Pero si me han de asesinar, como a los otros, será aquí, en mi casa. Y no quiero seguir. Aún me queda por decir”.

Juan Eslava Galán, ‘Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie’.

Tres años después Franco se proclamó Caudillo de España por la gracia de Dios, preludio de cuarenta tristes y sanguinarios años de dictadura. Su muerte en 1975, lánguido en la cama, rodeado de sus familiares, fue muy llorada por media España y muy aplaudida por la otra media: la dos Españas. A veces pienso que estamos navegando en una nave hacia el pasado.

Y, por cierto, hay cosas con las que hay que llevar mucho más cuidado con lo que hacemos los periodistas con nuestro trabajo. A propósito de la credibilidad del medio digital –un mal que desde muchos sectores se atribuye a la proliferación de confidenciales y weblogs en internet- lo publicado por las versiones digitales de numerosos medios tradicionales demuestra que el defecto no es propiedad exclusiva de los unos ni los otros. Sin desperdicio, Bush, por mucho que queramos, no es tan tonto como nos hacen pensar.

José M. Sánchez “Daze”

Un pensamiento en “Reflexiones de la historia (I)

  1. […] Reflexiones de la historia (I) […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: