Y ¿dónde está Zaplana?

Cuando a Rajoy le surgen pretendientes por todas partes, su círculo más cercano se desvanece. Las caras que le han rodeado hasta ahora, desaparecen. La importancia del eje MurciaValenciaMadrid hace presuponer que, en el caso en el que alcancen la victoria en las elecciones Generales, sus respectivos presidentes regionales obtendrían un meritorio y jugoso puesto dentro del equipo de gobierno. Se lo habrían ganado a pulso. El mayor handicap del Partido Popular es la falta de cercanía con las diferentes fuerzas políticas para alcanzar pactos. En estos momentos, está solo ante la tormenta. Si Rajoy vuelve a perder las Generales , el PP tendrá que buscar un sucesor. Y ya se van descubriendo los favoritos.

Esto conllevaría realizar algunos cambios en su comité organizador. La era Zaplana-Acebes ha concluido. Gran parte del éxito de la victoria conservadora en los últimos comicios se debe al ostracismo al que ha condenado el líder del PP a sus, hasta ahora, más fieles seguidores; aquellos que, sobre la arena política, se han olvidado de los prejuicios, de la serenidad y de la concordia para utilizar la visceral arma de la crispación para arremeter duramente contra el Gobierno. Curioso término el de la ‘crispación’, pues ambos han sido precursores de habilitar un nuevo significado en los últimos años. Ahora, todos los ciudadanos se sirven de él en sus discusiones amateurs sobre política.

Rajoy ha arrinconado a Don Eduardo al olvido, al cajón de los huesos rotos, pues su apariciones se han visto reducidas conforme se acercaban la cita electoral, cuyo resultado parece verse condicionado para las Generales, aunque eso es harina de otro costal. Lo que suceda el próximo año podrá ser totalmente diferente. No quería que pudiera estropear su viaje hacia la derecha moderada. El que fuera presidente de la Generalitat Valenciana le ha dado más problemas que beneficios, pues el trabajo de hacer oposición desde el centro no se ha conseguido.

El ‘amor’ que propugna Gallardón hacia su líder está correspondido. El alcalde de Madrid, como alumno aventajado, tiene más fuerza que nunca y confía en dar su salto político a fin de subir un escalón más en su carrera. De los guiños han pasado a los halagos, y de éstos, al más estricto ‘peloteo’. Sin embargo, Rajoy es cauto y no quiere engrandecer los ánimos de sus feligreses. Para formar un hipotético gobierno tiene en el punto de mira a ‘otros’ nombres: Ramón Luis Valcárcel, Rita Barberá, Francisco Camps o Jaume Matas ya se han ofrecido a ayudarle. Cada cual a su manera.

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