El viagra de Calamaro y Fito

Hay artistas que no necesitan de elementos adicionales ni aderezos estrafalarios para convencer.E, incluso, se le perdonan cualquier exceso que pudiera cometer. Los retrasos previstos, también. Porque cuarenta minutos de espera son demasiados si al final el espectáculo defrauda. A las 22:30 horas, como un reloj, como avisaron por los altavoces a un público inquieto,Sigue leyendo “El viagra de Calamaro y Fito”