Reflexiones de la historia (IV)

«Al desaparecer la cortina de coches que tapa los edificios, y lo mismo que cuando cae la costra de una herida, las fachadas se despejan y su desnudez resulta patética, ya que nadie traspasa sus puertas, asoma a sus ventanas o enciende las luces. Sin vida que mostrar, esa arquitectura se convierte en un decorado.Sigue leyendo «Reflexiones de la historia (IV)»