Educación, convivencia posible

Calificada de “adoctrinamiento ideológico” desde algunos sectores mayormente conservadores, Educación para la Ciudadanía (EpC) ha aunado los conceptos extraídos de la Ética clásica y de los valores universales propios de una filosofía contemporánea, lo que ha obligado eso sí a reducir considerablemente los conocimientos filosóficos tradicionales para convertirlos en una asignatura residual con cierto cariz desechable.

Epc es un abanico de lo más relevante de la Declaración Universal de Derechos Humanos, un compendio ético cuyos valores se han ido ampliando a lo largo del tiempo. La dichosa asignatura imparte unos conocimientos acerca de la vida, la igualdad, la seguridad, la convivencia o la libertad, nada sospechoso por tanto de ‘lavado de cerebro’. Sus objetivos están bien definidos. El contenido del programa, en cierto modo, ya se ha ido aplicando en diferentes materias educativas.

La educación en valores es una asignatura primordial, necesaria e imprescindible para el buen funcionamiento de los resortes democráticos, seña de identidad de la que hace gala España. Las apreciaciones más generalizadas concluyen en una ausencia notable de conocimientos éticos por parte de los jóvenes, lo que les impide afrontar con madurez y responsabilidad los retos que les plantea el devenir diario. La falta de civismo en nuestra sociedad representa un problema serio de difícil solución.

Esta sociedad en su conjunto reclama una formación sobre seguridad vial, violencia de género, igualdad y una solución pacífica de los conflictos. Sin embargo, estos conceptos, ciertamente universales, deberían impregnar toda la sabiduría educativa, ofreciendo los diferentes puntos de vista de un acontecimiento y mostrando tanto las cartas de lo bueno como las de lo malo, eso sí, haciendo hincapié, de forma razonada, las diferencias consustanciales entre ambos estratos.

Mucho se ha dicho ya sobre la dichosa asignatura. Su implantación podría despejar muchos prejuicios y críticas, ya que en nada tiene de comparable con la histórica Formación del Espíritu Nacional, un “patético intento de intoxicación con los ideales del franquismo”, como diría el propio Gregorio Peces-Barba.

De hecho, la Iglesia, hoy relegada a un segundo plano, enfadada contra las modernas políticas, reivindica su condición de institución docente, pues a lo largo de la historia ha ostentado ese papel de educar las conciencias de los más jóvenes en aras de suplantar, de la forma más discreta posible, la formación moral orientada desde el seno familiar. Ni tan siquiera tiene un cierto paralelismo con la esencia que hermanó al comunismo y al nazismo: la creación de un pensamiento único en pro de la comunidad.

EpC no puede entenderse como una propuesta ideológicamente partidista. La lógica preocupación por parte de los padres se contrarresta con mayor información, pues el contenido y el criterio de evaluación en nada difieren de lo ya presentado por los actuales docentes. La discutible forma de trasladar tales conocimientos y la obligatoriedad sin aportar una alternativa son otros de los rasgos criticables, ya que algunos temen un adoctrinamiento pasivo pero, pese a todo, los profesores han gozado de libertad para preparar sus clases desde el prisma con el que ven la realidad. Y no por ello han perturbado las mentes.

La solución consiste en dotar de las herramientas para la consecución de una mayor pluralidad y sin involucrarse en las creencias que los padres quieren transmitir a sus hijos. El niño recibirá mensajes por parte de su familia, de la escuela y por su experiencia particular. Los alumnos, afortunadamente, pensarán por sí mismos el día de mañana pero se requiere de unas bases acordes a los valores democráticos y universales para su formación. Si los padres, por desconocimiento o dejadez, obvian la importancia de algunos de ellos para disfrutar de una saludable convivencia social, los centros educativos se lo recordarán.

Un pensamiento en “Educación, convivencia posible

  1. […] ladrar por esos micrófonos tan beatíficos que tienen. Ahora, los señores de la curia, cuando la dichosa asignatura pretende impartir unos conocimientos acerca de la vida, la igualdad, la seguri…, que ellos preconizan, montan en cólera y arman la de dios. Usted perdone si le ofendo pero es que […]

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