El futuro de la industria discográfica

Combatir la piratería se hace cada vez más imposible. Las facilidades técnicas que encontramos en Internet, tales como los programas de intercambio de documentos, las llamadas redes P2P, convierte esta lucha en una quimera. Otra cosa es las mafias que se aprovechan de las circunstancias para vender en la calle discos de mala calidad a bajos precios. Es un delito y con la ley en la mano se debe erradicar.

La descarga de canciones que ofrece Apple, a pesar de ser asequible para los consumidores, todavía no han cambiado nuestros hábitos. Y es que la web ha sido siempre un espacio muy adecuado para la promoción musical. Pero, ¿las tiendas online tendrán su hueco en el futuro?

Es una actitud comprensible, pues de todos es sabido que a caballo regalado no le mires el diente. La calidad de los archivos, al final, es lo de menos. ¿Importa más la música, el beneficio o el artista? Pregunta difícil de responder, máxime cuando la industria discográfica está formada por multitud de agentes económicos que pretenden obtener algún beneficio de todo esto.

Al hilo de esta premisa, el grupo de heavy metal Megadeth se replantea la tradicional grabación de discos para su posterior comercialización en las tiendas:

“La industria discográfica está cambiando de forma tan dramática que, quien sabe, quizá para el próximo disco ya no haya industria discográfica. Quizá todo vaya por descargas.”

Sin duda, los discos tal y como los conocemos tienen muchas posibilidades de dejar de existir. La comodidad y ventajas que ofrecen los mp3 y demás archivos de compresión de audio hacen que cada vez resulte menos atractivo la compra del último trabajo discográfico de tus artistas preferidos.

Al final, lo que cuenta, no son las frías cifras de ventas. Lo que pretenden los músicos es disfrutar de una capacidad de influencia capaz de arrastrar a un público generoso a acudir a sus conciertos. De hecho, las costosas giras se traducen en beneficio, éste en dinero, y, después de todo, el resultado es el desarrollo de una relación en la que todos salen ganando. El artista porque puede continuar viviendo de lo que le apasiona y el seguidor porque le ayuda a soportar la vida.

La presión discográfica no es la catapulta soñada por los grupos de música. La forzada salida de un disco y la composición de nuevos temas sin un estigma de necesidad llevan al traste a la cultura. Los discos se llenan de canciones absurdas y de baja calidad por el mero afán de lucro. Las críticas de los seguidores más fieles se convierten en una mera anécdota. Si no tienes nada que ofrecer, espera el tiempo que haga falta porque en ese caso sonarás igual siempre. Y tus fans te lo agradecerán.

La falta de originalidad hoy en día es vergonzoso. Las ondas están repletas de artistas con fecha de caducidad, reiterativos y limitados. Por esta razón, en el momento en el que el mercado de la música alcanza el nivel de saturación extrema a consecuencia de productos prefabricados que no aportan absolutamente nada, la búsqueda de lo auténtico se convierte en algo tan complicado como obsesivo.

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