Sin noticias de Dios, balance de un año en Madrid

Tal día como hoy llegué a Madrid. Una ciudad hostil pero acogedora, gris pero armoniosa, edulcorada pero amigable. Todavía no estaba enlazada la línea entre la Estación de Chamartín y Plaza de Castilla. El trasbordo hasta mi casa resultó más pesado de lo esperado. 23:30 de la noche. Un neófito como yo, deconocedor de sus calles y avenidas, me perdí. Casi una hora más tarde conseguí llegar a mi destino.

La noche se encontraba en su color habitual. El cielo, sin estrellas, me acompañó en mi periplo hacia la nueva puerta de mi vida que, nada más atravesar, encontré a mi gran amigo y actual compañero de piso. Esperándome, cual madre sonriente. Supe entonces que aquel sería mi rincón para los próximos meses. Por delante, las clases del máster y todo un mundo para explorar.

Un año después, estoy en plenas facultades para asegurar que me alegro de haber tomado esta dura decisión. Atrás dejé mi anterior trabajo en la radio para aventuarme en lo desconocido, la universidad, mis amigos y mi familia. Y la playa, donde tantos recuerdos y sueños se ha llevado la marea. 

Comencé a trabajar rápidamente. Aprendí mucho, las cosas que hay que hacer y, por supuesto, las cosas que no. Y conocí a gente que de verdad vale la pena. Como en cualquier vecindad, siempre tienes más afinidad con unos que con otros. Siempre fue algo normal y, si tuviera que elegir, no lo cambiaría por nada del mundo porque nos empeñamos en agradar a todos, y eso es imposible. Somos como somos, y así debemos de vivir; tratando a la gente como te gustaría que te trataran a ti.

Este lema me ha acompañado hasta este momento. Y continuará por siempre, espero. Esta ciudad me ha acogido tremendamente bien. He podido navegar por sus entrañas y abalanzarme sobre ella cuando quería sentir grandes emociones. Me he estreseado, he disfrutado, he crecido como persona pero, sobre todo, como periodista. Sigo sintiendo que tengo un camino que recorrer hasta llegar hasta donde quiero llegar.

Hay cosas que no han cambiado. Sigo inquieto, sigo siendo aquel idealista que le gustaría cambiar el mundo, sigo deseando ser periodista, sigo emocionándome cuando alguien me da calor, sigo queriendo mejorar y aprender, sigo enamorándome de Madrid. Sigo pensando. Hay otras que sí que han cambiado pero es lo de menos. Aún me quedan muchas cosas que decir, que escribir, que contar y que hacer.

365 días después. En pocas palabras, en una frase, el balance es positivo. Y si no, lo miraré de esa manera:

-En Madrid me han robado un móvil, desvalijado la casa y robado mi portátil. Más recientemente, también la cartera.

-En Madrid me he dejado mucho dinero casi sin darme cuenta.

-En Madrid he aprendido muchas cosas ligadas a mi profesión.

-En Madrid me he cabreado por la incompetencia, dejadez y pasividad de muchos.

-En Madrid he odiado al metro que recorre el subsuelo y me he perdido entre sus calles.

-En Madrid he dormido poco.

-En Madrid he estado tocando la guitarra en la Plaza Mayor.

-En Madrid he bebido en la calle, me he ido de cañas con mis amigos y he conocido la mayoría de sus barrios.

-En Madrid he robado wi-fi.

-En Madrid me he ido de conciertos.

-En Madrid me he ‘calado’ entero y he pasado frío.

-En Madrid he asistido a citas históricas.

-En Madrid he hecho el loco y me he dejado llevar.

-En Madrid he conocido a alguno de mis ídolos.

-En Madrid he ido a la feria del libro.

-En Madrid he trabajado de periodista.

-En Madrid he buscado otro empleo de periodista pero, desafortunadamente, no lo he encontrado todavía.

-En Madrid me he apuntado a una academia para mejorar mi nivel de inglés, que ya iba siendo hora.

-En Madrid he desarrollado proyectos web.

-En Madrid he escrito sentado en el balcón, he leído mucho pero no tanto como me hubiera gustado.

-En Madrid he conocido a gente maravillosa que me ha aportado mucho, tanto a nivel personal como profesional.

-En Madrid he echado mucho de menos la playa, mi gente y, sobre todo, a mi familia.

-En Madrid he llorado por una persona que fue muy importante para mí.

-Y en Madrid he conocido a una chica increíble que espero que siga confiando en mí.

¿Mi destino está en Madrid? Todavía no lo sé. Pero me gusta.

8 pensamientos en “Sin noticias de Dios, balance de un año en Madrid

  1. Essa dice:

    Cualquier decisión profesional que implique un cambio de ciudad siempre merece la pena. Yo estuve a punto de rechazar un puesto de Joven Cooperante que me dio la posibilidad de llevar yo sola el departamento de comunicación de la Oficina Técnica de Cooperación en El Salvador. Pero, por suerte, no lo rechacé.

    Como me dijo una amiga en los dos peores días de mi vida en los que pensaba si me iba a Centroamérica o no, “Si dices que no al sueño de tu vida por miedo, es que estás loca”.

    Espero que te vaya muy bien en Madrid. Suerte!

  2. Fernando dice:

    En Madrid te he conocido … y ha sido un placer y algo que guardo con cariño … hasta la próxima🙂

    Espero que te tengamos mucho tiempo por aquí, y sobre todo que alguien con inteligencia valore tus cualidades personales y profesionales.

    Un abrazo amigo😉

  3. Júcaro dice:

    OFFTOPIC:
    Lo siento pero te he propuesto un “meme” sobre la influencia de los blogs.

    Si te apetece, lo sigues, y si no, ya sabes; tú mismo.

    En cualquier caso gracias por tu aportación a la blogosfera.

    Un saludo.

  4. Me gusta haber leído que te gusta Madrid, que te gusta un lugar, que amas una localidad. Eso está bien. Saber que tienes un punto en el universo que te acoge, eso ya es decir demasiado, eres un afortunado.

  5. ana dice:

    Me alegro mucho que el balance que has hecho de Madrid haya sido positivo, porque así puedes encontrar el lado bueno de de todo lo que hagas en esta vida. Has conseguido llegar a donde muchos no alcanzar, “celebrar las victorias aun habiendo derrotas en el camino”. Otros pensarían que no hay nada que celebrar, pero tú has descubierto que hay pequeñas maravillas que hacen grande al espectador.ENORABUENA.

  6. josedaze dice:

    Ana, muchas gracias por tus palabras. De verdad. Pue sí, hay que quedarse con lo bueno. Me han despedido de mi trabajo, ahora no tengo, m han robado y he perdido muchas cosas…pero sigo inten´tandolo. Nos vemos.

  7. Atreyu dice:

    La verdad es que Madrid tiene un encanto especial. Yo estuve en verano viviendo allí por un curso que hice en la Complutense. Allí viví las mañanas medio dormida en el metro, el tráfico, el infernal ruido,exploré los barrios de Madrid, conocí a gente increíble y a otra, que es mejor olvidar. Todo esto me ocurrió en un mes pero esa ciudad tiene algo adictivo que te va enganchando poco a poco. El año que viene volveré recién titulada y con muchos sueños por cumplir -o al menos que intentar- porque al final, eso es lo que importa: no perder la esperanza ni la ilusión en las cosas que son importantes para nosotros. Mucha suerte. Nos vemos.

  8. josedaze dice:

    “no perder la esperanza ni la ilusión en las cosas que son importantes para nosotros”. Sí, Ruth. Has dado en el clavo. Gracias por tu comentario.

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