Raúl no era un número más

Cuatro años. Tenía 24 años y toda una vida por delante.  Seis segundos sesgaron tu vida de imprevisto, Raúl, pero sigues presente cada día, apoyándome y ofreciéndome tu vitalidad y recordándome que, de verdad, hay cosas bonitas por las que vivir y cosas horribles por las que evitar preocuparse.

Para la prensa local tan solo fue un número más. Uno de esos que convierte a un ser humano en “Un hombre de 24 años fallece en…”. Y ya está. Nadie se acordó del mal estado de la calzada, de la mala señalización, de que aquel lugar donde tu vehículo se empotró contra el ribazo es un punto negro donde, semanalmente, se registran accidentes.

¿Dónde reside entonces el espíritu crítico y reivindicativo de los periodistas? ¿Dónde está el látigo?
Y sucede así. Llega Navidades y fallecen en nuestras carreteras cientos de personas. Detrás de cada una de ellas hay una familia que sufre y que, os lo puedo asegurar, jamás se recuperará de semejante pérdida.

Morir de una enfermedad o de vejez no es lo mismo. Lo aceptas y continúas viviendo. Permanece en la ausencia como un tormento diario pero perder a alguien de esta manera es una gran tristeza que ni las lágrimas ni el apoyo familiar puede curar.  Si no que se lo digan a mi tía, su madre, que por ella el tiempo no ha pasado, no ha existido, como si, inconscientemente, sintiera que algún día volverá a reencontrarse con él. Y así será, seguro. Pero algún día.

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3 pensamientos en “Raúl no era un número más

  1. Jesús dice:

    Tío es una puta pena :( El problema es que tenemos que concienciarnos ahora para poder obrar bien dentro de 10 años. La culpa no la tienen los periodistas rasos, la tienen los responsables de redacción que la aparición de este tipo de noticias sólo se rigen por si hay foto o no (y lo digo por experiencia) sin importar que sea un punto peligroso.

    Un abrazo mamón y mucho ánimo!

  2. Kialaya dice:

    Mis condolencias. También perdí a una prima de edad muy joven y la verdad es que es una auténtica lástima. No es lo mismo que perder a un abuelo o una tía de edad avanzada que ya sabes que han vivido su vida y pueden avanzar a la siguiente fase sin temor de haberse perdido nada.

  3. josedaze dice:

    Gracias, chicos… :)

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