Caminar juntos

Dada la coincidencia del día, debo alegrarme por dos motivos. El esperado día de la boda de Carlos y Sandra es un día muy especial para mí, pues es mi cumpleaños y, además, dos de mis mejores amigos deciden alzar la voz y decirles a todos los presentes que desean caminar juntos.

Su historia es nuestra historia, la mía y la de los demás, pues los años, que no pasan en balde, han ido mostrando, pasito a pasito, la evolución de dos personas que, quizá, estaban ya predestinadas. Ha pasado ya una década, diez años en los que han ocurrido numerosas cosas, pero siguen ahí como el primer día.

Se fue gente, nos abandonó, vinieron otras personas, quedan los mismos, pero, entre todos, ellos erigiéndose como una de las esperanzas que, al menos, yo tengo en volver a creer en un amor que me han venido negando en los últimos años. Sois vosotros el espejo en donde, cada día, me gusta mirarme.

Creo que han sido uno de mis modelos a seguir. Es bonito recordar su primer contacto, las vivencias y experiencias que han pasado sin todavía haber intercambiado un beso. El tiempo pasó, las aguas se calmaron, y algo fluyó en su interior. Algo les juntó, les unió y, espero, que no les separe jamás. Eso es, precisamente, lo que quiero para mí. Es así. Todos querriamos haber vivido su historia.  Estoy seguro. Porque es tierna, bonita y esperanzadora.

A veces pensamos que el amor es como una enfermedad contagiosa, cuanto más temerosos nos volvemos, más vulnerables estamos a conseguirlas, pero qué haríamos sin amor… Todos necesitamos tener a una persona a nuestro lado.  Ellos se han encontrado. Espero que sepáis sonreir a las piedras que os encontréis en el camino, confío que sabréis buscar salida a la rutina y os regocigéis de la alegría.

Conforme van pasando los años, menos tiempo dedicamos en nosotros. Y cuando digo “nosotros” me refiero a todo ese grupo de amigos que, por unas cosas u otras, tomaron sus respectivos caminos, algunos lejos de esa pequeña gran ciudad llamada Elda y que tantas alegrías nos dio.

No es tristeza, es ilusión, por seguir viéndolos crecer felices. Porque estoy convencido que lo serán. Existe algo entre ellos que me lo hace suponer. La cercania, la amistad anterior y la complicidad que les une les hace mucho más fuertes al desaliento.

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