Archivos Mensuales: junio 2009

Reflexiones de la historia (XVII)

“No fue el soberbio crismón de ocho brazos lo que provocó mi estupor, sino los dos magníficos leones que lo flanqueaban, ya que, además de que su perfección era incomparable -pocas veces los había visto tan bellamente reproducirlos- ambos estaban gritando, para quien supiera oírles, que aquella edificación contenía “algo”, “alguna cosa” tan principal y sagrada que era necesario entrar en el recinto con los cinco sentidos bien despiertos. Sigue leyendo