FitBit Charge HR: certero pulsómetro en su puesta al día

Considerados uno de los pioneros en este campo, FitBit ha continuado desarrollando aparatos de monitorización de la actividad física del usuario pero había quedado rezagado de otras marcas. Ahora, se ponen al día con una nueva pulsera cuantificadora capaz de registrar las pulsaciones, una de las patas que les faltaba para completar su oferta.

FitBit Charge HR cuenta con un diseño que se adapta perfectamente a la muñeca. Aunque parezca una nimiedad, el cierre es más propio de los relojes tradicionales lo que le confiere un aspecto cómodo y ajustable, para que el sensor haga bien su trabajo. Se echaba en falta esta característica en anteriores modelos de menor categoría, ya que este del que hablamos da un salto al incorporar un sensor que registra el ritmo cardíaco del usuario de forma permanente y continua.

Así, uno puede observar los momentos de picos de pulsaciones para detectar, por ejemplo, si uno está alterado o estresado. O, simplemente, comprobar el ritmo cardíaco en tiempo real para asegurarse de que el usuario está entrenando con la intensidad adecuada. ¿Cómo lo consigue? La pulsera utiliza impulsos de luces LED que detectan el volumen de sangre en la muñeca. Y funciona perfectamente. Este es un valor (real) importante a tener en cuenta y que iguala por fin a otros competidores. Este modelo en concreto ofrece las funcionalidades básicas para controlar la actividad. Los minutos activos, la calidad del sueño, los pasos andados, los pisos subidos y una estimación de las calorías consumidas.

Hasta aquí, aspectos similares a lo que otras pulseras de este tipo ofrecen. Sin embargo, y como diferenciación, es capaz de establecer periodos de ejercicio, alarmas y cuenta con un identificador de llamadas entrantes procedentes del dispositivo móvil matriz al que se sincroniza de manera rápida e inalámbrica por Bluetooth 4.0. La pantalla, OLED, es pequeña eso sí, pero útil para ver las notificaciones, aunque para ello hay que pulsar el botón ya que está apagada por defecto.

Otro de sus grandes logros es su autonomía. Durante las pruebas, se comprueba perfectamente que es capaz de rozar la semana sin problemas. Su proceso de carga se realiza mediante un conector especial, que habrá que tener a mano cada vez. Aquí queda patente que cada fabricante y cada modelo opta por un determinado sistema sin llegar a convertirse en un estándar.

Este dispositivo, sumergible y resistente (ideal para momentos de actividad en la que se suele sudar), se vende por unos 150 euros. Además de todo esto, da pie a optimizar la salud, que es el principal objetivo de este producto compatible para sistemas operativos iOS, Android y Windows Phone -para utilizarlo hay que descargarse una aplicación específica- desde donde se puede observar las tendencias de ritmo. Cabe destacar que el sensor se apaga automáticamente en el momento en el que detecta que no está registrando las pulsaciones, por ejemplo, si nos la quitamos para lavarnos las manos o para cualquier actividad. De esta forma, también es capaz de ahorrar batería.

Texto publicado en ABC

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