La nostalgia se enchufa a la tecnología

Dicen que cualquier tiempo pasado siempre fue mejor. Pero haz un ejercicio sencillo: ¿cambiarías el momento actual y los productos de ahora por lo que viviste de niñez? Regresar a un momento anterior puede ser un error en tanto en cuanto el recuerdo instalado en el cerebro puede chocar con la magia que lo envuelve. Las sensaciones acumuladas, producto de una etapa de nuestras vidas, corren peligro de distorsionarse si se aplica un foco reciente. O puede que no, puesto que para muchas personas vivir la misma experiencia que tuvieron de adolescentes es más que un sueño.

Canta ese explorador de las letras justas llamado Joaquín Sabina que «al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver». Pero tiene algo. Los ciclos existenciales se manifiestan en la moda, la economía y los mercados permanentemente. Todo vuelve a la vida tiempo después. El mundo de la tecnología, que supuestamente se esfuerza en trazar las líneas del futuro, no es ajeno a la era de nostalgia que impregna la sociedad. Lo vemos en todos los ámbitos.

«Stranger Things», la conocida serie de Netflix, logra dibujar mediante unas pinceladas ochenteras un evocador cuadro que nos devuelven a una vida anterior. «La La Land», el musical que ha roto todos los récords en los Globos de Oro y que puede lograr un hito en los Oscar, fusiona (a la perfección si uno se pone) los guiños a anteriores y triunfadoras películas de este género que vive su segunda o tercera edad de oro. Ni que decir tiene que la última entrega de la celebérrima saga de ciencia ficción «Star Wars» recupera parte de la esencia inicial para recrear el nuevo orden galáctico.

Consolas clásicas

Nintendo, veterana en estas lides, trata de encauzar ese sentimiento sobre sus consumidores. Y esa oleada nostálgica se atreve a sacar una miniconsola de pequeñas dimensiones, la NES Classic Mini, que, en su interior, se encuentra una treintena de juegos que los encontrarán muy familiares para los que tengan más de treinta años. No es casual que, además, ofrezca la posibilidad de añadir nuevos de esos títulos que, comparados con los que llegan en la actualidad, destacan por su jugabilidad y dificultad. Resultado: éxito abrumador y larga lista de espera para hacerse con un dispositivo de sesenta euros. Y, para colmo, los cartuchos y tarjetas formarán parte de la arquitectura de la próxima Nintendo Switch, que saldrá a principios de marzo a la venta.

La Mega Drive volvió con motivo del 25 aniversario de uno de sus más recordados y amados personajes, Sonic. Las máquinas arcade se resisten a morir. Fascinan a muchos, como en Japón, una de las cunas de los videojuegos, en donde muchas personas se ponen a los mandos de unos casi artesanales controladores en donde la música burbujea a un volumen excesivo lleno de colores por todos los rincones del salón. Puede que en esta era digital más de uno se piense que han muerto, pero que se lo digan los vecinos del municipio alicantino Petrel, en donde se pueden encontrar una sala recreativa con unas cincuenta máquinas con sus títulos originales como extensión de la Asociación Cultural Arcade Vintage.

La retroinformática tiene muchos adeptos. Y va cosechando nuevos feligreses que rinden tributo a los grandes avances del sector que sentaron precedentes en su aparición. Sin ir más lejos, existen muchas empresas desarrolladoras que continúan creando contenidos para tales artículos. Alabados sean. En el universo móvil, ahora que el «smartphone» ha ganado la partida, los hay que se resisten a abandonar las teclas físicas y la ausencia de internet. Aunque ciertos fabricantes como Alcatel ya ha cerrado esa puerta, los rumores que vienen del mentidero de internet apuntan a que Nokia va a recuperar el exitoso 3310, un terminal que llegó a colocar más de cien millones de unidades en todo el mundo. Eran otros tiempos.

Pasión por la impresión

Dicen algunos que el formato vinilo ha vuelto, y no solo para los melómanos, sino que ha ganado nuevos (y jóvenes) consumidores que encuentran algo de placer en poner en marcha un tocadiscos. La música analógica, ¿suena mejor? Panasonic desempolvó el pasado año la marca Technics con un nuevo modelo adaptado, si cabe, a los nuevos tiempos, pero intentando mantener la esencia del pasado. También Sony le siguió los pasos para disfrazarse de clásico. ¡Si hasta se ha recuperado la cámara Super 8 de Kodak!

Los amantes de la nostalgia han podido encontrarse a gusto, precisamente, en el campo de la fotografía, en donde se han mostrado en los últimos años algunos productos aparentemente sacados del pasado, como las cámaras Polaroid que, pese a abandonar la producción de carretes de película hace diez años, ha renacido de sus cenizas de la mano de Impossible Project. La moda de imprimir fotos no se ha terminado. Y hay muchos ejemplos, como las impresoras móviles HP Sprocket, Polaroid Zip o Fujifilm Instax Share. Esa ola nostálgica ha empezado a tocar todos los segmentos, incluso el mundo del juguete, en donde se prepara la vuelta del mítico Telesketch, aunque con una versión actualizada con pantalla LCD. ¿Qué será lo próximo?

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Un pensamiento en “La nostalgia se enchufa a la tecnología

  1. Reblogueó esto en El blog de Mario Moratallay comentado:
    Uno de los pioneros en los blogs sigue aquí dándole caña. Un abrazo Jose

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