Hasta que te tocan el bolsillo

Gran parte de los conflictos socioeconómicos de las últimas décadas (¿siglos?) se debe a las tiranteces entre los que piden más intervención y los que defienden menos. 

Pero luego te das cuenta de una cosa rápida: aquí todos son liberales o intervencionistas hasta que te tocan el bolsillo. 

Telecos que piden tasar a servicios digitales porque han perdido capacidades. Medios que quieren tasar a gigantes tecnológicos porque se llevan parte de su negocio, la publicidad digital. Sectores tradicionales que luchan contra nuevos modelos. 

Y de trasfondo un hecho: siempre apelamos a la cultura del esfuerzo, al individualismo, a que cada cual se gane sus cosas. Los negocios se basan, en parte, en aprovechar las oportunidades. En sacar partido de un vacío, de una carencia, de una necesidad. 

Lo gracioso es que cuando una empresa lo hace, aquellas que ven peligrar parte de su hegemonía, muchas de ellas que han promulgado modelos menos intervencionistas, acuden a Papá Estado para que remedie sus problemas. Reivindicaciones legítimas, por supuesto, pero que atentan en parte contra sus discursos.

Ejemplo de ello es el tradicional sector del taxi. Durante décadas se han organizado en clanes. Han especulado con sus licencias (un modelo que debería cambiar, ¿por qué no entregar su licencia cuando dejes de operar o te jubiles y no revenderlas?) y han desaprovechado oportunidades para mejorar sus servicios.

Lo que vivimos es una profunda disrupcion tecnología de magnitudes inconcebibles. Una mayor liberación del sector y la introducción de tecnología ha permitido la aparición de los Uber y los Cabify, ahora enemigos del sector. Estas empresas han aprovechado el momento y, aunque es cuestionable su sistema de retribución salarial, han trastocado el sector del taxi como nunca se había visto.

¿Cuál es la solución que exigen? Más intervención y más regulación. La misma que las empresas de telecomunicaciones piden para equilibrar la balanza frente a la aparición de modelos que aprovechan sus infraestructuras de red, también conocidas como OTT -Over The Top-. ¿Injusticia? ¿Por qué las “telecos” no hicieron nada durante los años que se desplegaban las nuevas conexiones?

¿Y la Prensa, otro de los sectores que ha recibido una mayor estocada en esta transformación digital? Que vio pasar de largo el tren, no se subió, fue conformista y conservadora. Cuando ese tren había tomado velocidad quiso subirse, pero era tarde.

Hasta que se entregó a los servicios digitales como catapulta para aumentar su audiencia, dándoles el control y perdiendo, una vez más, la oportunidad de dirigir la maquina. Y luego vinieron los llantos al comprobar que los Google, Facebook y Amazon se habían llevado el pastel de las publicidad online. Y, otra vez más, tocando a la puerta del Estado. Porque al final la pela es la pela, y cuando te tocan el bolsillo no hay cuentos de hadas que merezca.

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