Archivo de la categoría: Mi otros ‘yo’

Leo

Es el pequeño, pero el más grande. Es el lujo, pero generoso. Él es la luz que nos ilumina (gracias, amor). Él nos vino a degollar los malestares, las confrontaciones. Los problemas cambiaron por felicidad. La vida, intensa. Es la evolución que nos hace crecer. No solo como padres, sino como personas. Porque en sus ojos nos posaremos. Veremos a través de él un nuevo mundo. Una nueva esperanza. Una nueva alegría. Cada día. Cada mes que corre. Cada paso que aprende. Porque sin él, ahora, no seríamos nada. Solo polvo y arena en extinción. Jinetes en Harley en busca de una nueva razón para vivir. Conseguido. Él es el mayor tesoro. El centro del universo. La gracia y el salero. El todo. Y todo… por nada. Por ser así de adorable. Te queremos hijo.

Ella

Ella era la lágrima de una mujer y la fortaleza de un hombre. La alegría prematura y la sonrisa perenne. Toda luz y alegría. Una flor en el mar, una luz en el océano, un rayo en la inmensa oscuridad. Distinta. Ella no tenía fin, era eternidad. Todo intensidad, el ‘lo quiero ya’ en su boca tatuado. En la de todos. Capaz de de que la gente encontrara su camino, su luz. Su guía. Nuestra guía. La princesita de todos. Sigue leyendo

Raúl no era un número más

Cuatro años. Tenía 24 años y toda una vida por delante.  Seis segundos sesgaron tu vida de imprevisto, Raúl, pero sigues presente cada día, apoyándome y ofreciéndome tu vitalidad y recordándome que, de verdad, hay cosas bonitas por las que vivir y cosas horribles por las que evitar preocuparse. Sigue leyendo

Dispuesto a todo

Con mucha ilusión y muchas esperanzas comienzo una nueva andadura profesional en el diario ABC, cumpliendo así el primero y más importante de mis propósitos marcados para este año que acaba de comenzar y que bien seguro dará mucho que hablar en el ámbito del periodismo y la comunicación, pese a estar sumidos en una desgarradora crisis. Sigue leyendo

Lo que mueve el mundo

Siempre me estoy quejando de todo. Me va fatal en esto del amor, lo sé. La fortuna no me ha acompañado casi nunca. He sido muchas veces lo que yo defino como ‘novio de transición’. Lo pienso detenidamente y no me importa porque, aunque me torture, sin duda prefiero haber amado y haber perdido…que nunca haber amado. Sigue leyendo