Del Odyssey al tesoro del Orbucán

Recuerda a las viejas historias de corsarios, galeones y piratas. El descubrimiento de un tesoro ha derivado en una crisis para dilucidar su pertenencia, lo que ya tenido las primeras consecuencias. Todos quieren el botín. Al abordaje con buques ‘fantasmas’. Y es que la noticia es de 1941, aunque corre en la actualidad como la pólvora. Las viviencias en el interior de un barco están de moda. Ahora llega el ‘Tesoro del Orbucán’. ¿Te atreves?

El antifutbolero: una tipología

El sabio, el atacado de importancia, el televisivo, el filósofo, el conspirativo, el fingido interesado, el seguidor del bádminton (¿les suena?), el antifutbolero mentiroso, el pacifista, el antifutbolero-comerciante, el despistado, el cabrón, el nostálgico, el jode-partidos. Hay tantas clases de “antifútbol”…

Seguro que conocen a más de uno o, por contra, se identifican con uno de ellos. Yo no soy antifútbol. De hecho, me encanta este deporte. Lo adoro pero es necesario un replanteamiento de los medios de comunicación para tratar de darle más cancha a los deportes minoritarios. Hay más vida lejos del deporte rey.

Vía | Diarios de Fútbol

José M. Sánchez “Daze”

Reflexiones de la historia (I)

Unos días antes de su muerte, Miguel de Unamuno escribe una carta al director del diario ABC de Sevilla: “Aunque conozco de antaño, señor mío, su característica mala fe, esta vez quiero decírselo. En el número de ese ABC sevillano de ayer, día 10, leo un suelto que dice ‘Carta de don Miguel de Unamuno a todos los centros docentes extranjeros‘. Pues bien, eso es mentira y usted lo sabe. Primero, hace tiempo que no soy rector de la Universidad de Salamanca desde que esta gente me sustituyó.”.

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Sin tiempo que perder…sin tiempo que ganar…

Hay canciones que recuerdan a alguien. Que, cuando las escuchas, te transformas en una aureola de pensamientos casi intrauterinos, como si la vida sólo fuera un paseo sin destino ni final. Pero que hacen volar hacia otros momentos ya pasados, que expiraron cuando menos te lo esperabas. Insconscientes, viviendo en un sueño eterno. Ahí es cuando te sitúas en una encrucijada: volver a cometer los mismos errores, a fin de sentir los mismos sabores de nuevo, o escapar, huir. Al final, lo único que permanece intacto son los sentimientos que hemos guardado durante toda nuestra vida, aunque pretendamos ocultarlo. ¿Podrás saltar al vacío otra vez?.
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