Tomás Guasch: "No considero un drama la dimisión de Florentino Pérez"

El subdirector del diario As, Tomás Guasch durante una conferencia en el II Curso de Periodismo Deportivo que lleva acabo la Universidad Cardenal Herrera-CEU de Elche

Subdirectror del diario deportivo AS perteneciente al Grupo Prisa, colabora habitualmente en el programa de la Cadena SER “El Larguero”, aunque actualmente se le conoce mas bien por ser uno de los encargados de amenizar la noche de los lunes en “Maracaná’06” (Cuatro 22:00 h.) Algunos dicen de él que en televisión desarrolla un papel solo encomendados a los showman, aunque la imagen que traslada a los espectadores queda obsoleta por su fuerte personalidad y su eterna simpatía. Tomas Guasch, siempre atento, siempre humilde, reconoce que la profesión periodística es como otra cualquiera, ya que se requiere de esfuerzo e ilusión para salir adelante.

La crónica de portada de todos los medios de comunicación se centran en la dimisión del ya ex presidente del Real Madrid, Florentino Pérez en un momento en el que el club blanco atraviesa una duera etapa repleta de malos resultados. Su sucesor, Fernando Martín es un empresario todavía desconocido. ¿Como le ve?
-No lo conozco personalmente. Todo el mundo habla de él como una persona muy cabal. Un empresario de éxito. A decir verdad, tiene un buen “marrón“, ya que el Real Madrid no está ni mucho menos en una situación cómoda. Yo creo que social y económicamente la labor de Florentino ha sido perfecta y pasará a la historia como un gran presidente, pero no hay que olvidar que el club blanco tiene unos graves problemas deportivos y una necesidad de desprenderse de jugadores y de fichar otros. El mensaje tiene que ser apaciguador y hay que pensar que está en una reconstrucción que, posiblemente, le vaya a llevar al menos otro año o año y medio más de tránsito, con un Barça muy poderoso, algo que siempre afecta a la moral de la tropa blanca. Pero es una reconstrucción que se tiene que hacer. La vida está construida a base de caidas y de grandes salidas de pozos imposibles. Fernando Martín se encuentra con un problema y que por lo que cuenta está preparado para afrontarlo.

-¿Considera acertada su dimisión?
-Sí y, rotundamente, sí. Yo creo que cuando la gente no se vé y algo no funciona bien hay que dimtir. El problema es que en España no hay cultura de la dimisión. Si él ha llegado a la conclusión de que no puede más y que ha llegado un momento en que Florentino, que considera un madridista como pocos, no puede más pues ha dado un paso a un lado para que venga otro. Es que ésta ni es su casa, ni su empresa, es un club de muchísima gente donde ha hecho lo que ha hecho y a ahora viene otro con nuevas ideas y ánimos para impulsar algo que está obturado. Realmente, no lo considero un drama.

-Pero si ha sido calificado como un revulsivo
-Un revulsivo, sí. Es que el mas ansias que ha tenido de hacerlo bien no ha habido otro. A mí me recuerda al ejemplo de José Antonio Camacho: si considera que no va apoder llevarlo bien pues que de un paso al costado y que venga otro.

-Como subdirector de un prestigioso diario deportivo, ¿cómo ve a los nuevos y jovenes periodistas?

-A nosotros nos conviene, me refiero a los que tenemos una cierta edad, relacionarnos con los jóvenes y ver las inquietudes que tienen los nuevos periodistas y, afortunadamente las personas que nos van a jubilar. La preparación de los nuevos licenciados es muy superior a la nuestra en cuanto a facilidad de acceso a las nuevas tecnologías o idiomas. Nosotros podemos presumir de algo que no tiene más mérito que haber nacido antes, es decir, la edad. Por ejemplo, los alumnos deben conocer de cerca que el mundo de la radio y la televisión es muy improvisado. El ejemplo de ello es el programa de Cuatro “Maracaná’06”, en el que el guión explotó el otro día al conocerse la noticia de la dimisión de Florentino Pérez.

“La ilusión es lo que te va a ayudar a salir adelante. No
hay que pintar esta profesión como un mundo negro, sabiendo que quien quiere va
saliendo. De esto no tengo la menor duda

-Los nuevos periodistas empiezan fuerte. ¿Qué cree que se encuentran cuando terminan la carrera?
-Pues se encuentran con las dificultades lógicas de una sociedad complicada, absolutamente competitiva, y con unas empresas que la mayoría no son grandes techados de perfección en cuanto a contratación o abrir las puertas al mundo laboral de la gente, pero sobretodo se encuentran en una situación de tener que abrirse paso a mordiscos en un mundo que tiene muchas más variantes que cuando yo empecé, ya que, por ejemplo, televisiones locales no había. Pensar, por ejemplo, lo que hay en en las universidades en cuanto a estudios de televisión y radio para hacer prácticas era impensable hace veinte años. En definitiva, se incorporan al mundo laboral con las mismas dificultades que un arquitecto o un economista. Sobretodo, ésta es una cuestión vocacional. No va a ser fácil, eso es evidente, pero ésto también nos lo podemos encontrar en todos los lados. Lo importante es que la gente tenga la certeza de tener que estar con la maleta a cuestas, que allí donde esté el trabajo se vaya y, quien quiera ser periodista, que sepa a donde va. Porque algo es cierto, aquí no hay horas, y se ofrece mucho para recibir mas bien poco. Pero si en definitiva, esto es su vida, va a ser gratificante y poco a poco se va saliendo. El mensaje tiene que ser optimista.

-Sobretodo, palabras de aliento para toda esa gente que se encuentra con un panorama mas bien negro. Tal vez los profesionales de los medios de comunicación suelen ser mas críticos que el resto pero hay que tener en cuenta que trasladan a la gente joven una mediocridad. Incluso los propios estudiantes se desencantan durante sus primeras prácticas.
-El mundo es de ellos. Sí que es duro, pero yo creo que no mas que otras profesiones. Por ejemplo, yo tengo un hijo que es abogado y acaba todos los dias a las nuve de la noche. Hace cosas inverosímiles, trabaja en un banco y yo no creo que tenga una vida facil. Entonces, ¿dónde está la facilidad? Yo no la veo en ningun lado. Yo creo que la ilusión es lo que te va a ayudar a salir adelante. No hay que pintar esta profesión como un mundo negro, sabiendo que quien quiere va saliendo. De esto no tengo la menor duda.

José M. Sánchez “Daze”

Ven a WI-FI-land y llévate un DNI electrónico (o ¿no era así?)

Cierren los ojos e imagínense la posibilidad de estar en cualquier punto de su ciudad, aunque sea en las afueras, conectado a Internet y navegando por sus interminables rincones. Pues eso es lo que pretenden hacer en el San Francisco (EE.UU. como no) Ya se conoce el nombre de la empresa encargada de proveer el acceso a la red de redes: Earthlink.

Las intenciones de la mundial Google de crear una gran red inalámbrica de alta velocidad parece que sigue su curso hacia buen puerto. Ambas compañías ya han anunciado que colaborarán en un proyecto de conexión que tendrá dos modalidades, una gratuita y otra de pago, aunque lo más probable es que la versión gratuita vaya incluso más rápida que la de pago en España, porque hay que ver lo lento que va a ciertas horas.

Pero ahí no queda todo. No solo Google y Earthlink han presentado esta peculiar propuesta. Hay otros cinco proyectos similares, aunque todo estará supeditado a las autoridades que deberán escoger la que consideren mejor.

Sin olvidar al mayor buscador del planeta, Google ha lanzado su último producto, una versión de prueba de una herramienta de edición de páginas web “on-line” que podrán utilizar los usuarios. De este modo, la empresa norteamericana aporta a Blogger una nueva herramienta para crear y alojar páginas web con contenidos personales, toda una buena noticia para la comunidad bloguera.

Pero ¿qué ventajas tendrá esta herramienta? Google Pages, que así se denomina, permite escoger la distribución de la página web (es decir, entre una y tres columnas, tal y como podemos hacer en la actualidad) y diferentes diseños predeterminados. Además, también es posible cambiar el tipo, el tamaño, el color o la alineación de la letra. Sin embargo, como todos los grandes inventos de la historia, tienen sus pegas. Por el momento no será posible crear sitios web de forma automática, tal y como ocurre en blogger, sino páginas independientes que puedan enlazarse manualmente. Los miembros e la compañía no han aclarado si las limitaciones se irán despojando paulatinamente, aunque sí que han asegurado que irá mejorando en el futuro.

Como han podido comprobar, las nuevas tecnologías van a pasos agigantados. ¿Se acuerdan de aquella época en el que para transportar el teléfono móvil se requería de una bolsa? Ay aquellos tiempos…Cómo evolucionamos gracias a la informatización de la sociedad. Hace unas semanas el ministro del Interior, José Antonio Alonso afirmaba que el nuevo DNI electrónico será un “documento más seguro, nada manipulable, y que permite dar más fiabilidad a la identidad del titular”.

Más seguro. Ese nuevo DNI se configura como un documento de naturaleza doble. A saber. Por una parte, tendrá un soporte físico, aunque eso no sorprende porque tendrá un formato similar a la tarjeta que todos tenemos. Por otra, llevará incorporado un chip electrónico que nos proporcionará las utilidades informáticas atribuidas, como aquel documento que acredita electrónicamente la identidad y permite la firma electrónica de documentos. Así que lleven cuidado con perderlo, aunque ya han asegurado que el documento dispondrá de una imagen digitalizada de la fotografía, una imagen digitalizada de la firma, una plantilla de la impresión dactilar del dedo índice de la mano derecha y, lo más importante, una clave personal y secreta que garantice la seguridad de la firma electrónica contra un uso indebido por parte de terceros.

La Policía nos tendrá aún más controlados con este nuevo DNI, herencia de la época franquista, en la que se inventó este documento para que la policía pudiera efectuar los registros policiales más rápidamente, aunque también es cierto que es una buena medida para identificarse. Vamos, que resulta imprescindible tal y como vivimos hoy en día.

Y es que la informática avanza tan rápidamente que a algunos nos asusta, a otros nos confunde. ¿Hasta dónde llegaremos? Como en las películas de ciencia-ficción, imagínense que se de el caso de una empresa como otra cualquiera (Cierren los ojos y piensen atentamente, pero primero lean lo que viene a continuación) que implante en el cuerpo humano unos microcircuitos de identificación para controlar así a sus empleados y acceder a la historia médica de sus portadores. Imagínenselo…es que me suelo confundir a veces.
José M. Sánchez “Daze”

La crítica no siempre es sana

losLa crítica, pese a ser mordaz, dura o incisiva, es totalmente legítima. Otra cosa es caer en descalificaciones e insultos, que hace que Internet se convierta en algo más que un espacio libre de opiniones. ¿Se puede permitir caer en la tentación de proferir tales insultos a personajes públicos o políticos? El problema es que a los autores de estas “graciosillas hazañas” no se les persigue y vagan con la conciencia tranquila por haber realizado una nueva pieza audivisual. ¿Estos son los “ciberfachas” de los que hablaba el periodista Juan Cueto en su artículo?

No sé yo hasta qué punto se debe permitir esto. Es indignante. Vean a lo que se dedican algunos. Los insultos son dignos de rechazo, provengan de donde provengan. Es que actuando así ¿cómo podemos llevarnos bien todos pese a tener opiniones discrepantes? Aunque algo es cierto…¿quién abrió la caja de pandora? Y mientras, otros degustando o saboreando una “sopa de opas”.

En fin…vean, vean y luego piensen en algo bonito…

José M. Sánchez “Daze”

Crispadores, crispantes y otros "crispis"

Viñeta de Forges, el genial dibujante humorstico del diario El Pas. Gracias por tu siempre ingeniosa picarda

Crean el llamado “estrés nacional” a través de aumentar la crispación política generalizada en algunos sectores de la población. Desean que se forme un núcleo poblacional acorde a sus ideales. Esperan ser capaces de incrementar la presión al gobierno actual, presidido por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero. En realidad, forman una nueva tribu de españoles que, utilizando con destreza las nuevas tecnologías. Proyectan una imagen negra de la sociedad actual. Se sirven de sus blogs, bitácoras o cualquier espacio cibernético para intentar cambiar la política. Y navegan diariamente por el universo Internet y dejan a diestro y siniestro decenas de comentarios en todas las páginas personales que encuentran. Son los denominados “ciberfachas”, término acuñado por el periodista del diario El País, Juan Cueto.

Aunque usted no lo crea, no es una enfermedad, aunque haya sobresaltado a muchos lectores. A otros, los ha inquietado de tal forma que se ha creado un revuelo en torno al artículo. Según señala el escritor, “los más decididos practicantes del uso de estos nuevos métodos de la tercera generación son personas de extrema derecha”. Es difícil aceptar tal aseveración, incluso pone los pelos de punta el pensar que aquella vieja gloria fascista todavía tiene un peso específico y su espacio en la sociedad. Posiblemente, haya levantado la polvareda porque algunos se han sentido identificados con el texto.

Estos grupúsculos se están apoderando poco a poco de los poderes amplificadores de las nuevas tecnologías. La crítica al poder es totalmente legítima, aunque sea en términos exaltados y despiadados. Pero otra cosa bien distinta es la intensidad con la que se efectúan los ataques, teledirigidos la mayor parte de veces a destrozar los planteamientos políticos del Ejecutivo español.

Pero no hay que preocuparse, porque las opiniones son libres, aunque incomoden a más de uno. Lo cierto es que sí que es ejemplificable este hecho sobre lo que sucede en el mundo blog, en el que muchos comentarios levantan espinas con sus opiniones envenenadas y parece que vivamos todavía en la oscura época franquista. Normalmente, los artículos altisonantes y duros contra el gobierno (actual) provienen de ideologías derechistas. Es evidente. Lo que no se puede consentir es que haya quien crea que posee lo que los filósofos llaman “ventaja epistemológica y superioridad moral”. Pero esto tampoco es malo, siempre y cuando se proyecte con el respeto que nos todos nos merecemos.
El problema de todo esto es que se generalizan las opiniones mayoritariamente crispantes, normalmente extraídas de los discursos políticos de los partidos de la oposición, admirablemente bien construidas a base de la reiteración constante de las múltiples campañas en contra. Quizá es porque todavía en las webs existe la libertad de expresión que no puede facilitar las empresas periodísticas. Se lo pasan bien escribiendo, les sube la moral cuando ven que han aumentado las visitas y que la gente se ha tomado la molestia de dejarles comentarios sobre lo que escribiben, ya sea a favor o en contra. ¿Realmente va tan mal España? ¿Son todos los que realizan este tipo de comentarios pertenecientes a sectores de la derecha? Es que incluso los hay que hasta parece que se avecina una segunda Guerra Civil. Dios no lo quiera, pero es que estas nuevas maquinas son capaces de expandir los mensajes crispantes. Y esto, por pernicioso o humano que parezca, cala en la visión social de los cibernautas.
Sigan cómo piensan algunos miembros de la comunidad bloggera al respecto. No se pierdan sobre todo el de La Cosa Húmeda:
José M. Sánchez “Daze”

Reporteros de guerra, ¿una nueva batalla perdida?

^Por desgracia, los periodistas siempre en el ojo del huracán

Los reporteros de guerra siguen sufriendo hoy en día muchas más atrocidades y persecuciones de la que cabría esperar. De hecho, por “esperar” no habría que esperar ninguna pero, conociendo el dicho de que “en la guerra vale todo”, los periodistas destinados a las zonas de conflictos saben a priori lo que se van a encontrar y, sobre todo, a lo que se exponen cuando viajan a esos destinos desconocidos. Sin duda, todos ellos merecen un cierto respeto y, por supuesto, una admiración sin medida. Allí las balas son de verdad y no fantasías televisivas producto de las películas norteamericanas.

Una vez más, desgraciadamente Reporteros sin Fronteras (RSF) no ha podido poner el contador a cero. El nuevo año ha comenzado con un balance descorazonador para todos los profesionales de los medios de comunicación. Si las muertes en accidentes de tráfico siguen siendo una nota lamentablemente predominante en nuestras carreteras, hay que recordar que en el pasado año fueron asesinados al menos 63 periodistas, diez más que el año anterior, lo que supone que el derecho a informar se ha visto truncado por adocenadas máquinas de guerra de carne y hueso. Son datos escalofriantes que, según la organización en defensa de los periodistas, es la cifra más alta desde hacía diez años. Murieron en el ejercicio de sus funciones o por manifestar sus opiniones. Murieron por su obligación.

En nuestra mente todavía resuenan nombres de periodistas españoles muertos en combate mientras cumplían con su obligación. Nombres como Miguel Gil, Julio A. Parrado o José Couso permanecerán siempre en la memoria colectiva por ser víctimas de guerra a manos de insensatos. La prensa ya no disfruta de tanta libertad para informar. Son parásitos inservibles que estorban, sin lugar a dudas, a los desgraciados señores de la Miguel Gil, Julio A. Parrado o José Couso. Estos ocho periodistas murieron por su trabajo guerra. Lo les interesa que los periodistas intenten contar lo que acontece en su perpetua búsqueda de la verdad. Por ello, han intentado, intentan e intentarán deshacerse de los informadores cuando no interesan. Es terrible.

El año 2006 también ha comenzado con 126 periodistas y 70 “ciberdisidentes” encarcelados en todo el mundo. La censura, todavía vigente en pleno siglo XXI, cuenta con la aprobación de gobiernos totalitarios sin escrúpulos. Además de los fallecidos, RSF denuncia que al menos 807 periodistas fueron detenidos el pasado año, 1.308 fueron agredidos o amenazados y 1.006 medios de comunicación fueron censurados. Esta última es la cifra que más crece con respecto al año anterior cuando “sólo” 622 medios fueron acallados. En total, un incremento de un 60%. Increíble.

Por tercer año consecutivo, Irak es el lugar más peligroso para los periodistas. El balance anual de RSF señala que en 2005 murieron allí 24 periodistas y cinco colaboradores, grupo en el que se incluyen productores, chóferes, traductores, técnicos o agentes de seguridad. En total, señala el estudio, 76 periodistas y colaboradores de prensa han muerto en Irak desde que comenzara la guerra, en marzo de 2003. “Más que durante la guerra de Vietnam, entre 1955 y 1975”, apunta el informe. Los atentados terroristas y los ataques de la guerrilla iraquí son la primera causa de mortalidad entre los profesionales de la información. Sin embargo, RSF responsabiliza al Ejército estadounidense de la muerte de tres periodistas y colaboradores de prensa.

Y hablando de Irak, la periodista estadounidense Jill Carroll, fue secuestrada el pasado 7 de enero en Bagdad cuando se dirigía a entrevistar a un líder suní. Su traductor iraquí fue asesinado. La historia saltó a las agencias de noticias a primera hora de aquel sábado pero el periódico con el que colaboraba, The Christian Science Monitor, no confirmó la información hasta el lunes.

Los rotativos The New York Times, The Washington Post, Los Ángeles Times y otros grandes periódicos estadounidenses no ofrecieron la información ni en sus ediciones impresas ni en las digitales. Sólo las agencias de noticias recogieron el secuestro, sin ofrecer la identidad de la periodista ni el medio para el que trabajaba. Estos hechos hay que denunciarlos sistemáticamente, sin miramientos y dejando al margen las confrontaciones mediáticas producto de intolerables empresas comunicativas que solo buscan su rentabilidad económica.

Hay que poner remedio a este asunto. El “apagón informativo” es intolerable. Cortar de raíz la falta de compañerismo entre los periodistas. No quiero pensar que esta es una batalla perdida sin haberla luchado previamente.
José M. Sánchez “Daze”

Ciberadictos al poder

As quedarán y nadie los sacará.

¿Te pasas horas y horas sentado frente al ordenador? ¿Te apasiona navegar por Internet y consideras que forma parte de tu vida? ¿Cada día te conectas a un chat y estás constantemente enviando correos electrónicos? ¿O estás más tiempo disfrutando con juegos virtuales que leyendo un libro? Si la mayoría de estas preguntas son contestadas afirmativamente, que sepas que tienes un problema. Eres un “ciberadicto” y, por tanto, necesitas tratamiento psicológico para corregir esta disfunción que, según estiman ciertos expertos, entre el 6% y el 10% de los aproximadamente 189 millones de usuarios en EE.UU. lo padecen. En España el fenómeno está todavía en evolución, aunque sí es cierto que hay un sector de la población muy numeroso que reconoce que tiene la necesidad de consultar Internet diariamente. Forma parte de su vida y no podrían pasar sin él. Y es que en el momento en el que se convierte en un elemento necesario, se podría comparar incluso con las propias drogas.

Así como algunas personas son adictas también al juego de azar o el tabaco, otras lo son a pasar horas pegadas a Internet, un fenómeno que un grupo de especialistas de Estados Unidos considera un “problema psiquiátrico”. La “enfermiza afición a la red” ha sido ya diagnosticada por ciertos expertos como Trastorno Adictivo a Internet (TAI). En nuestro país se conoce como “Internet-dependencia”, una adicción que se detecta por los comportamientos de las personas que lo sufren. Esta supuesta enfermedad altera nuestra vida cotidiana y causa un estrés severo tanto a uno mismo como al resto de las personas que están a su alrededor. Además, la adicción al ciberespacio se puede diagnosticar en aquellas personas que mienten constantemente acerca del tiempo que se pasan navegando por Internet o sobre el tipo de contenido visto. Gracias a Internet el mundo global parece menos global y más cercano a nosotros. Lo que no aparece en él, es como si no existiera. De ahí la importancia de esta incalculable fuente de información. Pero es que la Red nació como una herramienta de trabajo y ha degenerado en un divertimento, o ¿no es bien cierto que de cada hora que pasamos frente al ordenador más de la mitad del tiempo no hacemos “prácticamente nada”como por ejemplo revisar la cuenta de correo o buscando páginas webs sobre temas insustanciales?

Entre algunas de las consecuencias de ser “ciberadict@” está en mantener una cierta hostilidad hacia los demás, aislarse de los núcleos sociales, padecer dolor de espalda, sufrir un incontrolable aumento de peso y descuidar la higiene personal. ¿Debemos asumir que estamos avocados a sobrellevar esta “ciberenfermedad? No si al final se nos quedará cara de monitor, se nos cambiarán las huellas dactilares por teclas, nuestros aposentos se metamorfosearán en una bandeja para apoyar las bebidas y, por si fuera poco, los ordenadores cobrarán vida propia y nos absorberán.

Probablemente no sea tan preocupante e inquietante el asunto, pero hay que tener en cuenta que actualmente más de 1.000 millones de usuarios en todo el mundo han quedado atrapados por Internet. Una cifra “inalcanzable” hace algunos años. “Utópico” se atrevieron a decir otros en aquellos entonces. ¿Cómo iba a ser posible que ya en el año 2005 una quinta parte de la población mundial disfrutara de las ventajas (y desventajas) de bucear por la Red?

Según un estudio de la consultora estadounidense Morgan Stanley, “a Internet le ha costado unos 36 años llegar a los primeros mil millones de usuarios, pero los dos mil millones probablemente se alcanzarán en torno a 2015, cuando la mayoría de los internautas del mundo estará en Asia. A los 3.000 millones de usuarios será mucho más difícil llegar, y esto probablemente no sucederá hasta el año 2040”. Alucinante, ¿verdad? Pues nada, voy a ver si preparo bien mi butaca porque veo que voy a pasar mucho tiempo sentado en ella.
José M. Sánchez “Daze”

Los medios se han olvidado de ser servicios públicos

El Presidente de la Federación de Asociaciones de Prensa de España (FAPE), Fernando González Urbaneja y colaborador de ONDA CERO Dicen que la profesión periodística pasa por sus horas más bajas de las últimas décadas. Que por mas que los propios periodistas critican la situación que viven, el inmenso poder de las empresas de comunicación impide una mejoría. Desde este punto de vista, el presidente de la Federación de Asociaciones de Prensa de España (FAPE), Fernando González Urbaneja, ha advertido que “el periodismo se ha deteriorado”, al comentar el Informe Anual de la Profesión Periodística 2005. Muy bien señor Urbaneja, ha estado muy bien pero ¿no debería intentar cambiar este escenario en vez de mostrarlo al público en un alarde de vanidad? Es muy fácil criticar sin proponer alternativas.

Sueldos efímeros, presiones laborales, falta de garantías sociales. Y es que este es el panorama que se encuentran los recién licenciados. En total, más de 3.500 nuevos periodistas cada año. ¿El mercado es capaz de absorber todas estas personas? Evidentemente no. Por esta razón es necesario que los jóvenes se esfuercen en crear nichos de mercado en vez de intentar suplir al redactor de turno de un periódico. Una cuestión muy difícil a la hora de llevarla a la práctica.

Algo preocupante que pone de manifiesto el último informe sobre la profesión es que “un 62% de los periodistas dice haber recibido presiones en el ejercicio de su profesión” y destaca también “el bajo grado de independencia”. Esto es algo que los periodistas conocemos de cerca porque es uno de los problemas más habituales, pero ¿la ciudadanía está al tanto de este grave problema? Es que en el caso de las presiones laborales la gente puede presuponer que es algo que ocurre en la mayoría de los trabajos. Sin embargo, el ejercicio del periodismo es diferente; va más allá.

El texto de la FAPE refleja además que “hay un 79% de los periodistas encuestados que considera que la imagen social de la profesión es regular, mala o muy mala y que su grado de independencia para el ejercicio profesional no es el adecuado”. ¿Esto no es debido al influjo de la filosofía empresarial estampada en los medios de comunicación que buscan, principalmente, la rentabilidad económica que servir de servicio público a sus lectores/oyentes?

Otro de los datos también preocupantes no es que en cuestión de contenidos las noticias que tienen menor grado de credibilidad sean las del corazón, sino que hasta las informaciones generalistas, tanto nacionales como locales, el 26,5% considera que no tienen ninguna credibilidad y el 50,9% que tienen poca. Esto quiere decir que la mitad de los periodistas considera que la información que ellos mismos producen no tiene validez alguna.

Probablemente los periodistas se lo merezcan. Cuando se tuvo ocasión se desperdició la oportunidad de que los que “manejaban el cotarro” fueran realmente periodistas y no mentes empresariales, como lo que ocurre actualmente. Un profesional de la comunicación buscará la calidad y servir de servicio público, que es precisamente por la razón que surgieron los medios de información. Debemos retomar las riendas e intentar procurarles a los nuevos licenciados un futuro digno y prometedor. Sin embargo, por mal que nos pese a muchos, NO todos los universitarios que surgen de las cuarenta facultades que imparten periodismo en España tienen vocación de periodista. Por suerte o por desgracia son solo unos pocos a los que el insecto del periodismo les ha picado hasta la médula. Sienten, viven, beben, sueñan con el periodismo. Como me dijo el ilustre periodista Fernando Jaúregui en una ocasión: “muchos desean ser funcionarios y eso choca con el afán de comunicar de un buen periodista“.

José M. Sánchez “Daze”

Entre el periodismo y la literatura

La joven Amelia Pomares, estudiante de primero de Periodismo en la UCH-CEU de Elche

A veces encontramos casos atípicos de estudiantes que publican libros. Atípicos porque, como dice el escritor José Saramago, la juventud suele ir en contra de los escritores. Amelia Pomares, estudiante de primero de Periodismo en la UCH-CEU de Elche, vence aún más a la juventud.

Ratas de laboratorio, presentada en el salón de actos del CEU de Elche el pasado mes de febrero, es la primera novela de esta escritora novel que asegura que “desde pequeña siempre he tenido el interés por escribir cuentos y se me ocurrió la idea de escribir algo sobre las sectas”. El libro, un thriller propio de novela negra, trata de un secta en la que una mujer policía comienza a investigarla ya que tienen indicios suficientes para inculpar al colectivo por supuestas irregularidades e ilegalidades. Sin embargo, el afán de esta mujer por conseguir sus propósitos queda en saco roto ya que queda atrapada dentro de la institución.

Pomares, que reconoce que le gusta que los personajes vivan la historia, dice que le “ha gustado leer novelas de Stephen King o Ágata Christie. Es un estilo que me sale a la hora de escribir y, si intento hacerlo de otra manera, sería muy forzado”.

Sin embargo, como todo escritor que se precie, no siempre fluyen las ideas suficientes para continuar con un texto. “Si soy sincera, muchas veces me he quedado en blanco. Cuando no sé continuar apago la luz y me voy aunque son los propios personajes los que hacen la historia. A veces volvía a escribir pasados dos o tres días. Nunca me autoimpuse el acabar la novela”.

Normalmente, cuando un escritor decide publicar su primera novela se embarca en una odisea de editoriales y, sobre todo, de cartas en las que deniegan su propuesta. A pesar de ello, Pomares ha sabido desenvolverse, con el fiel respaldo de sus familiares, en este mundo cada vez más complicado. Además, ha tenido mucha suerte ya que no ha tardado ni tres meses en que una compañía decidiera publicar Ratas de laboratorio.. Esta joven novelista afirma que “en ningún momento me han quitado algo, es más, me dijeron que la leerían y si cambiaban algo me aseguraron que me consultarían. Lo cierto es que no me han cambiado nada. Pensaba que me iban a modificar algo, más que nada porque era la primera novela y yo pensé que era imposible que estuviera perfecta”.

Por si fuera poco, la sobra de El Código da Vinci está presente en todos los escritores. Parece que desean vender tantos libros como Dan Brown. Respecto a este best seller Amelia declara que “es sociedad de masas. No me gusta nada ese libro. Creo que leí dos capítulos y lo tuve que dejar. Sin embargo, a mucha gente le ha apasionado. Creo que es más curiosidad que lo que en realidad es. Creo que no cambiaría nunca mi forma de escribir por vender más. No me merecería la pena. Además, ahora estoy estudiando y, si escribiera un best seller, no podría continuar en la universidad”.

Alumna de primero de Periodismo y, después de superar el bachiller de ciencias puras, Amelia Pomares antes de matricularse “dudaba entre Medicina o Periodismo. Después de que me aceptaran la novela me decidí por el periodismo, ya que lo que yo quiero es escribir”.
José M. Sánchez “Daze”

El reto

Las cosas no son siempre como creen en realidad. Si un desconocido se les acerca y les grita: “esto es un atraco”, lo más seguro es que se acojonen y hagan lo que el criminal desee. Si por el contrario, se aproxima a usted pero esta vez, haciendo uso de un tono de voz más docto, les dice: “¿Le importaría suministrarme todo su capital?”… ¿Se sentirían igual? Lo más razonable es que no sea así. Las formas lingüísticas son muy importantes. Los programas de televisión, y especialmente las series y películas norteamericanas, han influenciado notablemente en el uso del lenguaje habitual. Verán: no es lo mismo que nos digan: “esto es un atraco”, a que nos comenten cualquier otra cosa. ¿Por qué? Desde hace ya mucho tiempo, la caja tonta se ha encargado de ofrecernos una imagen de los crímenes muy estandarizados. Por esta misma razón, si nos asaltan y no sucede como en las películas, parecería que nos falta algo, que no se está cometiendo en realidad un robo. Hasta habría alguno que le diría a ese delincuente de tres al cuarto: “¿podría por favor decirme la famosa frase?” o, probablemente, miraría entre las esquinas de los edificios de su alrededor a ver si les están grabando para un programa de esos conocidos como Reality show.
Pues, precisamente, de esta guisa se percibe el periodismo actual: como un vil atraco a mano armada. Se preguntarán por qué digo esto. La explicación es fácil. Desde mis primeros pasos como periodista he visto que la ciudadanía ha perdido el interés por los medios de comunicación. Actualmente, ya no se interesan sobre lo que transcurre a su alrededor, ni por la amada cultura ni tan siquiera por los escalofriantes temas políticos que tantas gratificaciones ha dado en la historia. No. Preferimos buscar alternativas a este tremendo panorama mediático compuestas por dispuestas dialécticas entre los que “dirigen el cotarro”. Y, sinceramente, lo veo razonable, más que nada, porque siempre son las mismas noticias las que aparecen en los informativos. Es por ello por lo que aquel hecho extravagante…se convierte en la “comidilla” del vecindario.
La Prensa ha llegado hasta una estación en la que no puede avanzar por el mismo raíl. Debe configurar una nueva vía en la que enganchar al ciudadano. Para ello, la solución ya no se encuentra en intentar abarcar al gran público como se ha pretendido desde sus inicios sino todo lo contrario. Ahora tratamos de ofrecer temas dirigidos a un público de carácter homogéneo. Nada de un programa que contiene “de todo un poco”. Puagggg. Debemos rechazar esta idea de medios de comunicación de masas. La masa corrompe, explota, revienta, se inflama, queda obsoleta, queda adormecida y alineada. Lo que está pidiendo es abrir la veda de la innovación y la originalidad. Uppssss. Tal vez todavía sea este un reto a conseguir por algunos medios.
José M. Sánchez “Daze”

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